“El ombligo me relaja mami”, bueno no, sería mucho más correcto decir:

“Meterte el dedo hasta el fondito del ombligo mientras mamo me relaja mucho mami”

 Si el hermano perfeccionó esta otra forma de tortura china su hermana ha tenido que buscarse la vida  e innovar.  

Como aprendió a mamar teniendo a su hermano en la otra teta pocas veces veía un pezón libre que apretar. Así surgió su brillante idea: si no puedo toquetear el pezón a mi madre hasta hacerla perder el conocimiento sabré conformarme con meter el dedito en su ombligo una y otra vez hasta que el tuétano le chirríe.

Ese extraño objeto de deseo

Cuando mama busca desesperada mi ombligo. De día me libro pero en la toma para quedarse dormida ha perfeccionado el arte de zafarse de mi pijama y encontrar el hueco mágico de sus placeres y mis disgustos.

Tocar mi ombligo mientras toma el pecho parece ser que es la forma más rápida y efectiva que encuentra para relajarse. A mi me produce justo lo contrario.


De nada sirve que quite una y otra vez la mano. Ella, que tiene santa paciencia para según que cosas, vuelve a la carga una y otra vez. Ya sabemos que el que la sigue la consigue y al final algunas noches yo acabo cediendo y ella parece que quieres encontrar petróleo en el centro de mi cintura.

¡Hay mi ombligo! quién te ha visto y quién te ve. Que lozano que eras y que felices te las traías.

 
Yo tengo un ombligo que sufre ¿y a ti?¿también te tocan el ombligo? 

2 respuestas

  1. Bichilla lo de todar el otro pezón es una tortura que sólo entiende el que la ha sufrido. Yo tenía verdaderas peleas y él lo hacía de manera inconsciente pero era un continuo mano va-mano viene. El ombligo también es muy sufrido pero para mi menos que la tetilla.

    Otra cosa fina, fina, es cuando les daba por darme pellizquemos en la chicha de la espalda…

  2. A mí no me tocan nada porque no les dejo, pero ay si les dejara… Con Leo me tapaba la otra teta con la mano y él me rascaba la axila. A Nora la sujeto suavemente los brazos y a veces se deja y otras veces se resiste, pero no la dejo que me toquetee porque no lo soporto… Por suerte nunca jamás han osado tocarme el otro pezón!!! Bueno, por suerte no, es que me daba mucho mal sólo imaginármelo y ya te digo que impedía desde el principio el acceso a la otra teta… Ufff.

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