La niña odiaba sus zapatos de flamenca. Pretérito imperfecto de indicativo.

Ahora los adora  y los quiere a todas horas, todo el rato. Hemos llegado al punto que se los pongo en casa para salir y llevo otros en el bolso para ponérselos al bajarla del coche. De un extremo a otro, nosotros somos así. Intensos.

No se conforma con su taconeo. Ahora lo quiere todo encima porque está guapa y te lo dice así, con su vocecita de bebé de tus entrañas. Yo me derrito de amor y no le saco mi traje de la primera comunión porque no lo tengo a mano.

Elige lo que quiere ponerse y puede darse el caso muy frecuentemente de tener deambulando por la casa a una niña que parece la mismísima hija del gran Paco Clavel. Lo mejor de la movida en las cuatro paredes de mi casa, Almodovar y Kaka de Luxe ya la quisieran para ellos.

Reparemos la lista:

  1. Tocado del traje tradicional: el día de Canarias fue el 30 de mayo y sí, por mi casa todavía iba bambando de un lado para otro el sombrerito. Un mes después, que se dice pronto.
  2. Los ya famosos zapatos del terror.
  3. El body hecho por la que suscribe. Me llena de orgullo y satisfacción.
  4. Pantalones surferos: Unos pantalones de verano regalados por la sobrimadre el año pasado. En aquella época a la pequebella le quedaban por los tobillos. Ahora sí luce muslamen con garbo y alevosía.
¿Eclecticismo o egoblogger en potencia?

4 comentarios

    1. Jajajajjajajajajajaja Ana María uncomentariome hasta adorna carcajada. Tengo una niña que me va a sacar de pobre al finall la copiaremos todas ;)))))))
      Besitos y gracias por pasarte por aquí 😉

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