¿Cómo puedo medir la felicidades de mis hijos?

Una medida de felicidad fidedigna, objetiva y certera es la cantidad de guarrería que lleven mis hijos encima.

En mi caso esta sencilla regla de tres es 100% efectiva: A más guarrería (ya sea directamente en la piel, en la indumentaria, en el pelo o en su espacio cercano) más felicidad supina que han experimentado.

El sábado La pequebella disfrutó de su primer yogurth a solas: Ella sentadita en la terraza con su cucharita, su cacito de yogurth y  el mayor desparrame que ustedes pueden imaginar. No había quién se acercara a ella para ayudarla. NO. No quería ni ayudas ni manos entrometidas.
Entonces dejé fluir. Dejé fluir el yoghurt por todos lados y me di cuenta de que más abajo del suelo el derivado lácteo no podía ir mucho más lejos.

Lo pasó teta, teta total. De la terraza se fue directamente para la ducha. Con el cacito de yogurth  en la mano of course.

El domingo nos fuimos de domingueros. Salimos de casa tardísimo muy de nuestro estilo y tiramos para el monte cual cabras que somos todos. Nada más llegar El Principito sentía un picor en el culo por mimetizarse con el espacio. En 0,2 segundos sus tenis blancos impolutos estaban bien guarretes. Su cara de felicidad era un poema. Acabó cochino perdido, con las uñas  de las manos y de los pies bien negras. Felicidad supina de nuevo.

Mis hijos son guarrillos por naturaleza. Y nudistas. Si están guarretes y desnudos ya es el nirvana para ellos. Nosotros dejamos fluir. 
Fluir. esa es la clave 😉
Feliz Lunes 

6 comentarios

    1. Bueno es que tu eres la reina de las anualidades, ¡¡que imaginación madre!!. Me das muchichísimas ideas para esos momentos críticos de mami teleeeeee

  1. Hola, me encantan tus hijos, sus fotos, sus “guarrerías” infantiles…la infancia es una etapa de la vida genial, dejemos que la disfruten a tope jeje. Un blog genial para seguír, un saludo!

    1. Hola Regina, me encanta que te guste el blog. Tus niños son más mayorcitos pero seguro que todavía se enguarringan bien a gusto 😉 Felicidades por tu también doble maternidad 😉

  2. Jajajajaja Desiré mi hijo se asoma al balcón y se pone a bailar. Y en cuanto llega del cole la mitad de los días en vez de quitarse sólo los zapatos pasa a despelotarse completo. Un caso 😉

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