La pequeña Kiki está desaparecida. Lleva desde el sábado en paradero desconocido.

El principito la sacó de su piscinta para que se diera un garbeo. Es una costumbre que solemos hacer cuando el tiempo está bueno y hay un adulto a su vera para ver que Kiki no se fugue. Esta vez no había adulto a su lado y ocurrió lo obvio.

Cuando me asomé a la terraza vi la piscinita vacía y llegó la pregunta del caos:

¿Dónde está Kiki? ¿Quién la ha sacado?

Ya sabemos todos la respuesta.

La hemos buscado, y rebuscado y vuelto a buscar y nada. En la terraza hay muchas plantas y lagartijas y algún lagarto bien hermoso. Para más complicación existe la posibilidad de que se escapara para la calle por la parte de abajo de la puerta trasera…

¿Será Kiki el almuerzo de alguno de ellos? ¿Se habrá ido para no volver? ¿Aparecerá por fin?

Cada mañana salgo al patio a ver si asoma co su cuello largo y nada, sólo vienen las lagartijas a darme los buenos días…

Y no se preocupen por El Principito. La preocupada por toda esta historia soy yo.

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