Si que que no me vale la pena relajarme…

Ayer a las doce de la mañana tenía cita para hacerme una limpieza de cutis. Sí, sí como lo oyen. Una limpieza de cutis. Ya la había pospuesto 15 días atrás y la verdad es que me volvía a venir bastante mal ayer, pero por no volverla a cambiar y hacer la faena de nuevo, fui.

Me lleve a La Pequebella y allí me planté. Sabía que tenía unas posibilidades bastante grandes de volverme a mi casa a la media hora con una mascarilla en la cara y la chiquilla llorando de lo aburrida que podría estar. Lo sabía y jugué mi carta.

Entramos en la sala, coloco el cochecito a mi vera para que la niña me vea y no se sienta extraña. Me tumbo y noto la mantita eléctrica en mi espalda. Mmmmmm relax.

Bueno relax, relax, no, que tengo a la niña en el cochecito y le he dado un zumito para que se entretenga. Estoy con los ojos cerrados pero veo a la niña con los oídos. Me ponen una cremita, otra, otra más, un masajito por aquí, otro por allá y la ceja en alto de la tensión, y atención, permanente comienza a relajarse. Mmmmmmmm relax.

Bueno relax, relax no,  que la pequebella está despierta y puede asustarse de verme con una mascarilla a ver si va a empezar a llorar. NO, espera es que la pequebella se ha dormido. Ahora sí que sí: Mmmmmmmmm RELAX!!!!

A la hora todo ha terminado y yo me veo la cara en el espejo. No sé si tendré la cara más hidratada pero esta hora de sobajeo en la cara ha logrado que se me relaje el entrecejo y tengo los ojos como si hubiera dormido tres horas más. Que relax madre, La Pequebella sonríe y nos vamos para casa escuchando el piar de los pájaros y olisqueando flores. Bueno eso no, pero casi para trabajar a tope y recuperar la hora perdida.

Pero que relajada que me encuentro oye. Pero que bueno es cuidarse y que la mimen. Y que la masajeen y que La Pequebella duerma como una bendita en el momento exacto.

En esas estoy trabajando y pensando que cosas como estas las tendría que hacer a menudo. Todo fluye muy guay y yo estoy de un buen rollo que no me reconozco. El buen rollito que me invade tiene un paréntesis porque escucho un ruido.

-Espera un momento que me llaman por teléfono ¿Quién será?

Es desde el colegio de mi hijo. A estas horas nunca llaman. Santamadredelamorhermosoquehabrápasado.
Que no sea grave, que no sea grave, que no sea grave.

Con la voz seca contesto y escucho la voz de mi maestra, bueno de la maestra de El principito. Me explica que en el parque se ha caído, que se ha dado con el petril en la nariz, que ha tenido una buena hemorragia nasal, que ha llorado bastante, que se ha asustado otro tanto pero que está bien.

Mis neuronas que se habían desmayado vuelven a emitir sonido.

– ¿Seguro que está bien? ¿hubo que llevarlo al centro de salud?- Digo con el corazón apretujado

La maestra me calma y me dice que está bien, que no ha hecho falta, pero que me llama para que no me asuste al verlo ya que  tiene la nariz con restos de sangre y para que lo tenga en cuenta por si en la tarde se encontrara mal. Que no hace falta ir a buscarlo, que está tranquilo haciendo manualidades…

Desde ese momento hasta ahora que tecleo en la madrugada no se me va de la cabeza la imagen doble de: por un lado mi hijo llorando a moco tendido por un dolor horripilante en su nariz, asustado el pobre al verse lleno de sangre y por otro yo en una cama relajándome como si no hubiera mañana.

Sé que no hubiera podido evitarlo pero esto no ha impedido que me sienta bastante g……llas.

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