La Calcomanía. O la cuidas o estás perdida.

Yo las recuerdo con mucho cariño. Las pocas veces que tuve la suerte de que mi madre me las dejara poner solían ser de los dibujos animados de mi época (hay madre que viejuna). Yo no sé porqué no quería que me las pusiera pero el día que me cuadraba… era un día de los grandes. Creo que las monjas daban bastante la lata con ese tema. Ellas solían dar bastante la lata con bastantes cosas.

Recuerdo tener en el brazo a Los Diminutos (soy capaz a día de hoy cantar la canción de la cabecera completa) y los Snorkels. Sólo recuerdo a esos dos pero imagino que también habría caído alguna de David El gnomo y Candy Candy.  Eran unas calcomanías súper coloridas. Yo flipaba, en serio. Flipaba de verdad.

Ayer El Principito se tatuó el brazo y fíjense ustedes que ñoñería pero yo quise sacarle una foto. Él estaba también emocionadísimo. No le cabía la camisa en el pecho y yo  babeando de amor y reviviendo mi niñez.  Eso sí, mucho cuidado, después de pegar la calcomanía viene todo un proceso.

calcomanía

Atentos:

Cuidados esenciales para convivir con la calcomanía.  ¡Fundamentales para la convicencia en armonía!

  • Cuidado extremo a la hora de quitar la ropa a tu hijo. No vaya a ser que el roce erosiones un poco la calcomanía y la tengamos liada.
  • Lavar la zona como si en vez de agua estuvieras echando jugo de diamante. Poquito que es bendito. No vayamos a eliminar algunas células muertas de la piel y la volvamos a tener liada.
  • ¿Secar la zona? Nooooooo que se seque al aire, que la toalla raspa y hay mucho peligro… por lo de tenerla liada, ya saben.
  • Poner el pijama como si en vez de una calcomania el niño en cuestión tuviera una quemadura grado 23. El pijama jamás, ¡JAMÁS!, debe rozar la piel del niño. Ya se encargará el menor de ir avisándote y exigirte un cuidado extremo en este punto. Normalmente el pequeño verbalizará una serie de interjecciones del tipo. ¡hay! ¡ufff! ¡eh! ¡prufff!. También puede rebuznar. Esto siempre a decisión del niño y teniendo como factor determinante la destreza que tenga su progenitora a la hora de manipular la prenda de ropa. Sobra decir que si el pijama es de manga baja hay que remangarlo. No vaya a ser que encima de poder estropearlo el niño no vaya a poder admirar su calcomanía.
  • Permitir que el niño vaya el tiempo que él considere oportuno con el brazo estirado y rígido. Puede que decida jugar únicamente con un brazo. No se preocupen, el brazo sigue siendo funcional pero está en modo «vitrina de trofeos».
  • Cuando el niño después de dormir plácidamente despierte por la mañana hay que recordarle que lleva en el brazo una calcomanía para poder comenzar de nuevo con el ritual.

Yo creo que mi madre no me las dejaba poner precisamente por esto 😉

4 comentarios en «La Calcomanía. O la cuidas o estás perdida.»

  1. Hola mari chollos,

    Estoy encantada de la muerte de que te pases por aquí.

    Yo te diré que había hecho un miniproceso de investigación para averiguar quién era ese muñeco de la calcomanía pero no le ponía nombre. Hoy otro niño más mayor le ha visto la calcomanía a mi hijo y me ha explicado que es un juego de móvil.
    Las nuevas tecnologías me han arrollado 😉 Estoy completamente demodé.

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  2. ayyyy que recuerdos!! Yo me ponía miles,compraba chicles que no me gustaban solo por ellas y es cierto que al menor estropicio…la liábamos jaja.
    Gracias por hacerme pasar un buen rato recordando 😉

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