La Lola es mi madre. Yo la he llamado maaaaaaaaaaaaaaaaa toda mi vida.

La Lola realmente tiene un nombre sueco espectacular y a mar de bonito pero cuando el principito comenzó a hablar al decir abuela se se quedaba en alola, y del alola pasamos al lola y del lola a la lola.

Y así mi madre dejó de ser mi madre y pasó a ser La Lola. La Lola para todos los miembros de la familia. Ahora ya no vamos a ver a la abuela vamos a casa de La Lola

La pequebella ya la llama lola. Verla decir su nombre es tronchante. Tantas eles juntas en una boca tan pequeña. La lengua se le hace un lío. Lo mejor de todo es que es la propia Lola la que no ha querido que la niña la llame así en vez de abuela y en cuanto comezó a parlotear ya estaba ella encima enseñándole:

loooooooooo – laaaaaaaaaa


Después de vieja (mama no te estoy llamando vieja) mi madre se ha convertido en La Lola de España, porque evidentemente para nosotros no hay una Lola más importante. Y todo surgió así, casi por casualidad, cuando mi hijo mayor comenzaba a decir sus primeras palabras.

Estas son las cosas que a mi me encantan.

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