No voy a hablarle de que es rara la noche que mis hijos no se quedan dormidos en mi cama, en mis brazos. Tampoco voy a hablarle de que mi hija se despierta un millón de veces por la noche a tomar teta o a buscar a su madre. Creo que tampoco es la ocasión para hablar sobre los cientos de veces que de madrugada mi hijo aparase en nuestro habitación y después de encaramarse en la cama, se acurruca en el medio de su padre y de su madre. No. Eso lo vamos a dejar para otro día.

Yo quiero contarle hoy algo mucho, muchísimo más grave. No sé como empezar pero se va a poner hecho una fiera.

Allá vamos:

Muchas noches al llevar a mi hijo a su cama cuando ya está dormido, al meterlo en su camita soy yo la que se acurruca junto a él. Si doctor, me meto en su camita y me quedo allí. A veces me quedo incluso dormida y es su hermana la que me despierta porque quiere comer, o porque se ha despertado y no me encuentra.

Cuando estoy con él en la camita, me acurruco y le huelo el pelo, le toco los deditos de los pies, le acaricio la cara, le beso los mofletes rosados. Él no se entera de nada y a mi me da una paz verlo dormido así que usted ni se imagina. Los problemas y el maldito estrés se evaporan de mi cabeza y en el mundo de repente sólo existe mi familia.

Soy YO la que necesita estar con él. Necesito acurrucarlo y verlo dormir a pierna suelta, como un angelito agotado. Si el día que me pongo melancólica y quiero velar su sueño me dijeran que no puedo sería una tristeza. Sería una mierda caca de noche. Si yo con 35 años necesito ese piel con piel que podemos esperar de nuestros hijos.

Pues ya ve usted como está la cosa. Usted sacando por un lado a los niños de la cama de los padres y por otro una servidora que de vez en cuando va y deja a un lado su cama de 135cm.

Otras noches acabo también en su cama, pero esas noches ya son la repera porque acabamos en la cama  el principito, la que suscribe y la pequebella. Sí doctor, los tres en una cama de 90cm. ¿increíble verdad? ¡que capacidad de organización! 
Eso pasa cuando la pequebella se pone muy flamenca y no deja dormir ni al sereno. Esas noches no molan nada porque al final pillamos el sueño ella y yo (el principito no se ha despertado en ningún momento. Genética parterna que tiene el niño)  a las siete de la mañana y las siete y media en teoría tengo que levantarme.

¿qué hago doctor me compro su libro o ya no tengo remedio?

10 comentarios

    1. Hola Mar. Yo hace 10 años le recomendé ese mismo libro a mi tía porque hablando con la bibliotecaria sobre las malas noches que pasaba la pobre me lo recomendó. Yo se lo recomendé y ella lo leyó. No lo aplicó.

      Menos mal. Sólo de pensar en mi pobre primo llorando por las noches por mi culpa…

      No volveré a recomendar un libro sin leerlo…

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