Debo de tener algún súper poder o debo de estar modificada genéticamente. Tal vez soy un eslabón perdido de la evolución de la humanidad o simplemente es que soy extraterrestre. Humana no soy, desde luego.

Vivo sin dormir. Sin dormir bien vaya.

Así meses y meses. Y más meses y más meses. Y estoy sobreviviendo.

Yo pensaba que con el principito me había curtido. Pensaba que ya no podía dormirse peor. 
Sí.  Sí que se puede dormir peor.
Sí que se puede porque: 
– o he olvidado lo rematadamente mal que dormía con mi hijo
– o mi hija me está haciendo batir todos mis récords

Anoche fue apoteósico.

¿Se imaginan lo que es estar tooooda la noche dando teta? ¿se imaginan que mientras das teta te pellizcan algún trocito de tu piel que queda descubierto porque así la niña que mama se relaja? ¿se imaginan lo que supone preferir dar teta de esta manera a oír llorar a tu bebé porque si no le dan su millonésima ración de teta grita como si le estuvieran arrancando la piel a tiras?

Todo eso lo viví yo anoche. Lo viví con una niña que recién nacida podía dormir seis horas seguidas. Yo no dormía seis horas seguidas desde que estaba embarazada de mi primer hijo. Y por todo eso me confié. Pensé que ella era de esas niñas que seguro van a dormir desde los cuatro meses toda la noche. 

¡Oh my god! que equivocada estaba.


Pues a pesar de no dormir bien desde hace meses. A pesar de que mi nivel de una noche fabulosa es   descansar cuatro horas seguidas. A pesar de que las noches malas se entremezclan con las noches peores. A pesar de todo eso estoy sobreviviendo.

Los que están a mi alrededor evidentemente también sobreviven pero… viven aterrados. Temen al tsumani que surge de mi cuando la noche ha sido apoteósica. Temen a  lady Macbeth que aflora de mis cenizas . Yo también la temería…




2 comentarios

  1. Te entiendo… ¡Y muchísimo! Cuatro años sin dormir más de tres horas seguidas. Y porque el padre de las criaturas se encargaba de ellas para que yo durmiera siesta. Todo el día de mal humor, con morros, irascible ¡inaguantable! Y que se les ocurriera quejarse de mi mal genio ¡les mordía un ojo! De verdad que pensé que saldría de esa situación con un par de tornillos menos. Pero, de repente y gradualmente, cada vez empezaron a dormir mejor. Hasta que llegó la noche milagrosa en al que no se despertaron. Yo tampoco dormí porque ya había perdido el hábito. Era incapaz de dormir más de tres horas seguidas con niños llorando o sin niños llorando. Ahora empiezo a regularme el sueño y mi humor cada vez es mejor. Mucho ánimo y que te den una tregua pronto. Besos!!!

    1. Buenos días preciosa. No me queda nada para volver a dormir una noche completa… es completamente cierto lo que dices: perdemos el hábito de dormir. Hay noches que aunque la pequebella se despierte “poco” yo me despierto muchísimo. parece que mi cerebro ya no sabe dormir a pierna suelta :S

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