Hoy es el día de la mujer trabajadora y yo casi podría arrastrarme de cansancio. Antes trabajaba fuera de casa mucho, muchísimo y no estaba ni un cuarto de cansada de lo que puedo estarlo hoy, un sábado cualquiera. La pequebella no durmió, yo me desvelé y el mal humor y la apatía parece que quiere pasar conmigo el día.  A pesar de todo lo que digo aquí, no cambiaría ninguno de mis sábados de ahora por aquellos fines de semana edonistas , contemplativos, eternos y por supuesto también maravillosos.

Todavía tengo el pijama y pasaría  así tooooodo el día reclamando un espacio y unas horas que son mías pero la tropa exige, y hoy exige marcha.

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