Por aquí seguimos teteando a dos bandas. La principal novedad es que ahora la pequebella si ve que su hermano está comiendo y ella no, porque está jugando o viendo el mundo transcurrir, se enfada. Es tan graciosa verla refunfuñar y acercarse a reclamar lo que también es suyo. Tiene completa autonomía para buscar el pezón libre y engancharse. 

Acurrucada 

Con lo que me quedo de todo este tiempo es con la gran satisfacción y la ternura infinita que me produce ver al principito acariciar la carita de su hermana cuando maman a la vez. Es tan bonito y siento tanto orgullo de que compartan tan a gusto algo que les guta tanto. 
Jamás pensé que descubriría esta parte de mi camino 

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