En el infierno durante la noche no se puede dormir. Y no es por el terrible calor que allí hace ¡¡que va!!! Es porque hay una sala llena de bebés con la “roña de dientes”.

Yo me había olvidado de lo que era tener un bebé en proceso de dentición. me había olvidado por completo. No recordaba ni de refilón esas noches eternas y oscuras y de esos días a los que le da igua que tú no hayas dormido. El sol sale a la misma hora y con las mismas ganas. 

Mi boquita de piñón ;)))
Vamos ya por seis dientes ¡seis dientes ya! Cuatro arriba y dos abajo. La boca de mi niña me recuerda una y mil veces a la “Nana de la cebolla” del grandísimo Miguel Hernández. 

Mi pequebella pierde su cara de bebesita para pasar a otra cara igual de bonita pero más dentada. Las paletas la han maltratado mucho y ahora mismo le salen a la par cuatro dientes de arriba. Mi chiquitina lo ha pasado bastante regular y yo… Yo también of course. En casa somos como Fuenteovejuna. Todos a una.

Ahora se ríe y todos nos reinos, y ella no sabe qué es lo que hace tanta gracia. Está tan guapa, tan guapa, tan guapa que me da un poquito menos de pena que se haga mayor tan rápido.

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