Anoche tuve una de esas noches en las que la mano de mi hijo y mi pezón parece que están unidos por imanes. Una de esas noches terribles.


Me pasa a veces que al darle de mamar, sobre todo para dormirlo, busca con su mano libre mi pezón desocupado. Hay días que me parece entrañable, otras que me molesta un poco el jueguecito que hace con el pezón y otros que se convierte en algo absolutamente insoportable. Una auténtica tortura China. 

Los estruja como el que sintoniza una emisora de radio. Arrggggg solo de escribirlo se me pone la piel de gallina. Como digo, algunas veces no me molesta pero otras me hace sudar.

-principito no hagas eso- le digo entonces 
-no mami- dice mientras quita la mano para volver a ponerla al segundoy medio. 
-la manoooo- digo yo, viendo la noche toledana que se avecina. La quita y la vuelve a poner…

En este quita y pon estamos hasta

a) Que yo pierda la paciencia
b) eÉl se aburra de mis avisos.
Hay días que una de las dos cosas sucede antes y otras noches más agradecidas en la que los nervios no llegan al río.

Anoche  fue una noche de intensidad moderada pero había sido un día largo y acabé de mal humor.  Me fui a Twitter  a cantar mis penas y me di cuenta  de que a bastantes más mamis le pasa algo o igual o parecido.

Acabamos hablando hasta de la agitación de amamantamiento pero yo creo que más que agitación del amamantamiento es la agitación de nuestros pezones. Pezones rebeldes que se niegan a ser sometidos por manos impertinentes.

Y tú ¿tienes pezones rebeldes? 

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