Estar en el hospital por un hijo es un espanto. Además de la angustia y la preocupación está el esperar que hagan pruebas, noches larguísimas en vela o mal durmiendo, habitáculos pequeñitos en los que ya te has aprendido de memoria en qué lugar está colocada cada cosa… Las horas pasan lentas, demasiado lentas.

Si tienes otro niño “fuera” la cosa angustiosa se agrava y bastante. No es lo mismo desaparecer de tu casa con tu pequeñina y ya está, que hacerlo dejando detrás a un bebé grandote con mamitis aguda.

Entonces aparece el whats App y pides a cada rato que te manden fotos de tu niño, que te cuenten dónde está, qué hace, cómo come… Todo, que te lo cuenten todo y te aporten documento gráfico que es gratis.

Hablas con tus amigas, con la familia de aquí y de allí. Te mandan fotos para animarte, les mandas fotos de la peque para que vean el buen color que tiene y lo guapa que sigue estando. Los que no están con ella parece entonces que estuvieran en la misma habitación contigo y tú parece que estas en el parque jugando con tu principito.

Porque una cosa es que te digan que no te preocupes que tu niño está beb y “no se acuerda de ti”y otra es que te manden 20 fotos en las que está pasándoselo pipa, jugando y riendo. Tú lo ves y te quedas más tranquila.

4 comentarios

  1. Cuando nació mi segundo monstruito, no tenía whattsapp y fue un día y medio horrible. Estando en el hospital, y el niño en casa de sus abuelos. Menos mal que venía mañana y tarde, porque estábamos más pensando en él que en otra cosa. Ahora ya con whattsapp, cada foto que me manda mi pareja mientras yo trabajo, me anima a trabajar y a volver para ver sus caritas “reales”.
    Moi – mis2monstruitos.blogspot.com

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