Esta entrada la hubiera querido hacer el 23 de noviembre pero los días se me escurren y no saco ni tiempo para peinarme…

El 23 por supuestísimo que fue un día muy emotivo. Tan emotivo que el principito se despertó (lo despertamos) a las siete de la mañana para darle los globos y su regalito. Le regalamos un xilofón de madera y el papito una funda para hacer de cualquier globito la más mágica de todas las “popas” (pelotas). Le cantamos el cumple mil veces y hasta la familia de Valencia estuvo muy presente porque gracias a las nuevas tecnologías enviaron un video muy emotivo que al principito le encantó. Un lujo de día aunque lo más divertido estaba todavía por llegar.


Como el cumple cayó un viernes decidimos celebrarlo el domingo con una merendola para compartir con familiares y amiguitos. Lo pasamos genial y pudimos desarrollar nuestra parte más creativa con los accesorios “hand made” que a la mami se le ocurrió hacer.

Los días previos fueron compra por aquí, busca esto por allá, de esto te encargabas tú ¡hay señor que lío ! Y eso que era una fiestita merendola, nada grande, pero he descubierto que cuando se suman más de 5 ya el trabajo es casi igual para 6 que para 26.

Las pajitas para los peques 😉
Al final nos plantamos el día antes con todo compradito pero prácticamente con toda la decoración por hacer. Así que corre que nos pilla el toro… 


Pompones para arriba, pompones para abajo


Y todo el trabajo lo pudimos sacar porque la sobrimadre se quedó con el principito tooooda la tarde del sábado. Me lo entregó empaquetadito listo para irse a la cama. De lo contrario todavía estaríamos liados con el pegamento y el papel crepé 😉

Nadie se libró de trabajar para la merendola de la década y cuándo fui a buscar al principito a casa de la sobrimadre le hice un encargo muy especial al primo favorito: el cartel señalizador del festejo.

¡Esto es un cartel anunciador y lo demás es tontería!

Una de las partes que más sorprendió fue la tartita, que no la hice yo y la sobrimadre tampoco se animó esta vez a hacérmela. La decoración sí que corrió de estas manitas 😉
Como ven “mimi” es lo más favorito del principito 😉
En la fiesta no faltó detalle…
La ensaladilla más chula del barrio
 Y a pesar de hacer una pequeña merendola al final fue una gran fiesta llena de familiares y amigos, un rato de encuentro divertido y para el recuerdo. Algo que me encantó es que había bastantes niños pequeños, que tal y como anda la natalidad era nuestro propio reto: que el principito tuviera a sus amiguitos en la celebración 😉

Todo salió genial por supuesto porque contamos con ayuda, que en esto de organizar cumples andamos un poco desentrenados. La sobrimadre se encargó del pequeñín para que mami y papi aprobaran la asignatura de plástica, la abuela hizo dos empanadas de morirte, el primo favorito la tarea encomendada y todos los amigos cercanos de una manera u otra sacaron el cumple adelante. Hasta el tiempo se portó bien con nosotros ya que teníamos alerta por mal tiempo de lluvia y viento y sólo faltaron dos amiguitos por este motivo.

Él se lo pasó genial y disfrutó a tope de todo y de todos. Acabó de nuevo agotado y es que vive muy intensamente los cumpleaños ;))

A soñar con todo lo vivido en este día tan especial


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