Ayer fue un día complicado, COMPLICADO.

Imagínense mi paronama:

Día muy lluvioso desde primera hora de la mañana. Me encuentro en casa con mi barriga de 32 semanas y con el principito esperando que venga el técnico a poner por fin Internet de nuevo en casa. A medida que avanza la mañana me va citando más y más tarde (tenía previsto venir de 8 a 13 horas ¡yo también alucino con los intervalos para darte una cita!) Como se retrasa y voy retrasadísima con los preparativos de la llegada del bebé aprovecho y me pongo a lavar la ropa de recién nacido del principito y pongo el tendedero en la sala. Aprovecho también para cambiar el armario del príncipe: de la ropa de verano, pasamos a la de invierno (heredada por kilos y kilos del primo favorito). Esto supone varias lavadoras más.

Tic-tac-tic-tac

El príncipe empieza a aburrise de estar encerrado en casa por la lluvia. No puede salir a la terraza y eso no mola nada.

Tic-tac-tic-tac…

Me llama el &%$&&//(&**! técnico de las narices y me dice que lleva retraso (más) porque hay mucha avería por el tiempo y que vendrá esta tarde. Después de un suspiro y maldecir mentalmente en arameo, acepto. Sé que esa tarde el principito no irá a la guardería con sus amigos porque coincide la hora de su siesta con la llegada de mi amigo el técnico de internet.

Comemos y siesta principesca. Llega el técnico a las cuatro de la tarde. El principito se despierta. Comienza su trabajo y según me cuenta ha muchísimas complicaciones para poner una línea de teléfono en casa (ya es el segundo día que vienen a hacerlo, me niego a esperar por un tercero). Merendamos y  comienza el juego de la tarde. Mamá organiza ropa y más ropa, tira armarios, monta armarios y se lía la manta a la cabeza con un síndrome nido de los buenos.

En eso nos ponemos en las seis de la tarde con:

– Una madre embarazadísima, estresadísima y cansadísima que pretende organizar la casa para llegada del bebé en un sólo día.

– Un bebé de casi 24 meses HARTO  de estar en casa encerrado por el técnico (ha dejado de llover por la tarde) y que comienza a perder la paciencia, a aburrirse y a irritarse hasta cotas inimaginables.

– Un técnico que no para de decir que es muy complicado todo.

Si sumamos las tres circunstancias nos encontramos a las siete de la tarde, cuando al fin se fue el &%$&&//(&**! técnico de las narices con una madre altamente irritada, desbordada, hormonada y muy,  muy malhumorada y un príncipe harto de la vida por una tarde ingrata y aburrida con una madre estresada y antipática.

A las ocho y media llega papá del trabajo y se encuentra un panorama desolador: un bebé sentado a la mesa remoloneando la cena y una madre a punto del llanto eterno y nada simpática con su pequeña criatura. Menos mal que vino papá y se hizo cargo de una situación altamente inflamable.

A las dos horas estaba profundamente arrepentida de mi antipatía con el principito, arrepentida de no saber controlar la situación y arrepentidísima de andar últimamente con el mal humor a flor de piel. Se durmió sobre mi pecho después de darme mil besitos. Quería morir entonces de arrepentimiento.

Pues eso, lo que comento, un día duro de esos que se quieren olvidar.

NOTA IMPORTANTE: Definitivamente necesito que mis hormonas saturadas me den una pequeña tregua :S

3 respuestas

  1. ¡Madre mia! Yo creo que todas las mamás hemos tenido días de esos, lo cierto es que los días de lluvia son de lo más fastidioso y a veces yo misma no se que inventar para entretener a la peque y los cabreos son inevitables aunque luego te arrepientas, pero lo más bonito es precisamente la reconciliación.

  2. Tranquila. Son días que tenemos todos y son comprensibles. Y más embarazadísima y con un bebé altamente activo. Seguro que mañana será otro día y el príncipe ya ni se acuerda de que su mamá estuvo antipática ayer, sino de que es la persona más maravillosa del mundo.

  3. Que duro son esos dias!!! Yo a esas horas de la tarde tambien tengo muy poquisima paciencia, me cuesta horrores llevar con alegria y paciencia los “inventos” de la gordi (echar un cubo de agua fuera de la bañera, no quererse vestir con el pijama, no quererse peinar…) Un abrazo enorme y ya veras como hoy el dia es muchisimo mejor

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