¿Recuerdan esta entrada?

Es de julio del año pasado y al par de meses de escribirla… había una madre desesperada porque su hijo del alma no comía ( o eso pensaba ella). Tan harta estaba esa madre, y tan amargadilla, que temía la hora de la comida porque era una lucha entre madre e hijo. El niño que no quería comer (o eso pensaba la madre) y la madre que recordaba y recordaba y recordaba mientras intentaba alimentar a su hijo, a todas las mamis que le decían que sus niños comían dos y hasta tres cucharones de potaje, más fruta, yoghurt y casi casi un Oporto para el postre.

Un día esa madre decidió rendirse ante la evidencia. El niño no comía más porque no le daba la gana. Y esa mami decidió que si el niño no quería comer pues no comía y punto. En ese momento decidió aceptar lo que decía su niño y si ÉL no quería comer más pues se recogía el plato y punto. Ni medidas, ni perceptibles, ni básculas…

La mamá como seguía dando el pecho estaba tranquila porque sabía que alimentarse se estaba alimentando. Entre el pecho y el picoteo a la “otra comida”, de hambre no se iba a morir el niño.

Y así fueron pasando los días. La mamá ofrecía al nene comida y si él quería bien, y si no, también. El niño comía cada vez que podía con papá y con mamá, en su trona. Se le ponía la comida (mucho menos cantidad de lo que la mamá ponía en un principio) y el niño o jugaba, o comía o hacía lo que le daba la gana. Sin saber muy bien cómo la mamá estaba tranquila y se había quitado un gran peso de encima. Había dejado de pelear.

Hoy esa misma mamá, o sea yo, estaba preparando la comida…

El principito tenía hambre así que decidí adelantar un poquito su hora de comer. En cuanto los macarrones con tomate y queso de la familia estuvieron listos saqué su platito, los troceé y se los puse al principito en su trona, le di un tenedor y le dije que empezara él que ahora mami se ponía su plato y comían juntos.

De pronto vi la escena desde fuera:

1º.- El principito se estaba comiendo prácticamente él solito los macarrones tan tranquilo y disfrutando cada bocado ¿Cuándo mi nené se hizo tan grande?

2º.- Esta vez fueron macarrones pero me di cuenta de que normalmente hacía lo mismo con la paella, los potajes, la carne, el huevo… El principito come de todo y con placer. 

Y entonces sonreí. No sé como lo hice pero el principito ya come casi de todo, con gusto, masticando bien y tragando. Tomando el agua el solito. DISFRUTANDO DE LA HORA DE COMER.

Creo que un paso importante para lograr este punto fue dejar de hacer una comida para él y otra para nosotros. En cuanto le ponía el potaje en su trona y ponía nuestros platos me decía que no y señalaba nuestra comida. Esa comida sí que la quería. Quería comer sólo lo mismo que nosotros. Y así fue.

¿Hay potaje? Todos comemos potaje ¿Hay legumbres? todos comemos legumbres ¿carne? ¿Pescado? ¿pasta? ¿sopa? Todos para uno y uno para todos 😉

Zampando leche de soja con galletas. 

Y nada de moler, licuar o lo que sea. A este niño le salieron los dientes bien temprano y desde bien temprano los utiliza.


No hay nada peor que te obliguen a comer cuando ya no quieres más. ¿Si a mí no me gusta esa situación por qué le va a gustar a mi hijo? 

Menudo peso de encima me quité cuando acepté que mi niño no iba a ser de los “rollizos sanos”. Eso sí delgadito como mami y papi pero más santo que una manzana.



2 comentarios

  1. 🙂 yo hago todo eso desde siempre y ná! y la verdad no me importa que no coma casi, lo que me desespera es que no le guste nada, digo, que sea tan “selectiva” cuando antes comía hasta cartón… vamos a ver qué pasa de aquí a un año.. pero yo igual que tu me siento a comer tranquila, y si ella quiere come y si no se baja de su trona a jugar y punto!
    Besitos

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