A partir del segundo día la guardería no ha sido tan divertida. Eso de ir todos los días no entraba en los planes del principito y no le ha gustado.

El segundo día estuvo casi 3 horas porque yo no pude recogerlo antes y al final de la tercera hora estaba cansadito y medio llorón por estar ahí.

El tercer día no aguantó ni una hora y hoy que hemos hecho el cuarto, igual.

Cuando me llaman se me sale el corazón por la boca y quiero teletransportarme pero el universo no me deja.

Ya me dijo una de las cuidadoras que el lunes no va a querer estar ni una hora, que como estará todo el fin de semana con nosotros pues el lunes será catastrófico.

No quiero ni pensarlo

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