Este fin de semana ha sido intenso. Muy intenso. Han venido a pasar unos días con nosotros unos tíos del principito muy especiales. La parte más excentrica de la familia ha compartido unos días con nosotros y el principito ha flipado y disfrutado en colorines.

La tía vive en Madrid y su marido por cuestiones laborales, en Macao. Sí, sí han leído bien. Macao… la parte más occidentalizada de la República Popular de China. Ella es entre otro millón de cosas, instructora de pilates (de las mejores de España) y él es doctor en medicina tradicional china. Y no es chino, es de San Tomé (antigua colonia de Portugal). ¿han visto alguna vez a un negro hablando perfectamente Chino? Yo sí y es hipnótico y alucinante.

Bueno pues el principito alucinaba porque son un matrimonio pintoresco y divertido. Les encanta la vida slowly (lo que acarreaba unas importantes taquicardias para la que suscribe) y no llevar reloj ni estar pendientes de la hora (más taquicardias). Les encanta bailar y hacer el ganso ( en eso cuadramos perfectamente) y les encanta la vida familiar y adoran al príncipe.

Y el príncipe los adora a ellos.

Pero si somos sinceros al principito al principio, le daban miedo. Concretamente el tío le daba miedo. Y es que mi nene es muy poco cosmopolitan y eso de no vivir en Nueva York o Londres puede acarrear que no se vean muchos negros a lo largo del día. Y eso es lo que le pasaba…

Al principio se quedó un poco chocado y observando detenidamente a su tío. Lo miraba medio escondido entre mis  piernas y si se le acercaba… mal asunto. Así estuvo 10 minutos luego se le pasó y resultó que no tenía más ojos en el mundo que para su exótico tío. Así hasta el día siguiente que se despertó y ¡no se acordaba que tenía un tío negro!. Vuelta a empezar: esta vez el miedo le duró unos 5 minutitos y después de nuevo con su tío para arriba y con su tío para abajo. Al despertar el tercer día lo fue a buscar y tan contento y al despertar el cuarto día e ir a buscarlos se llevó una ENORME decepción porque sus tíos en la madrugada, mientras él dormía plácidamente, cogieron un avión rumbo a Madrid y a Pekín (sí lo sé, queda estupendo decir que tiene familiares viviendo en China 😉

Tenían que verlo esta mañana en pijamita buscando a sus tíos por toda la casa. La cara de pena era un poema y cuándo habló con ellos por teléfono no paraba de darle besitos al auricular.

Cómo son los niños: tan sinceros, políticamente incorrectos, incorruptos, adorables y amorosos.

Del miedo a una apariencia desconocida a extrañarlos… todo en tres días y con la mayor de la naturalidades.

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