Estoy tan tranquila tomando una cena ligera con el príncipe y papito y de repente me viene un dolorcito muy, muy leve, tipo REGLA. Ese dolor no me daba desde el día que di a luz así que me sorprende tanto como la última vez.

Papá del príncipe creo que me va a venir la regla dentro de poco.
– Por qué?
– Porque me duele un poco la barriga. La tengo un poco rara.


Estoy en el sofa acostadita dando de mamar al principito para que se duerma y viendo de refilón Los Goya. El príncipe se duerme mientras se ríe, lo juro por Snoopy. Sí, la verdad es que hay noches que antes de dormirse, suela el pecho, pone el cachete en la teta a modo de almohada, sonríe y se duerme.  Idealismo absoluto y supino.

El papá del principe lo coge en brazos y lo acuesta. Yo voy al baño y… me da un susto. 

Me ha venido la regla. Después del minidolor me viene la regla. Pensé que iba a tardar más y de repente ya está ahí… ¿pero si el dolorcito se me había ido?

Empiezo a llorar. De repente me da pena que “acabe un ciclo”. Sé que es absurdo llorar pero no me esperaba la menstruación para nada. Me ha sorprendido. El papá del principe me abraza y me anima.

No estoy triste en plan ¡joder me ha vuelto la regla!. Estoy tristona más bien en este sentido…

¿mi bebé ya no es tan bebé? 

No sé si me entienden. No les culpo. No me entiendo ni yo. 

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