El príncipe y su gorrito cumpleañero
Por diversos motivos no habíamos podido celebrar el cumple del príncipe pero ayer por la tarde hicimos una pequeña fiesta en casa para la familia y los amigos más cercanos.
las letras las tuve que poner yo y me quedaron así en plan “vanguardias”


Lo pasamos muy bien y el cumpleañero se lo pasó pipa pero… era una fiesta más de adultos que de niños. El cumpleaños del príncipe era un claro reflejo de hasta que punto es pobre la tasa de natalidad en España: sólo había dos niños, uno de ocho (el primo favorito y un amiguito de 4 años). El resto éramos adultos arrugados y achacosos 😉
Bien rica que estaba: de trufas y frambuesas


El príncipito no paró de gatear durante todo el cumple y hubo un momento en el que la gasolina se le acabó: estaba tan cansado que se tomó una siesta en el parque que estaba en medio del salón, a su alrededor había música, conversaciones, ruidos, luces, de todo… y él más frito que un bendido. Después de una horita de sueño reparador volvió a gatear hasta que el último invitado marchó a casa.

Luego la fiesta siguió porque el príncipe tienen unos papis muy fiesteros. hasta en la bañera jugó el principito con sus queridos globos. la verdad es que se lo pasó pipa todo el día.

He de decir que hoy todavía hay globos en el salón de casa. le gustán tanto que no se los voy a quitar hasta que se comiencen a desinflar.

Nuestro salón será durante unos días una fiesta de cumpleaños permanente 😉

3 comentarios

  1. Hola chicas. el cumple y su celebración era un cúmulo de sentimientos encontrados: alegría por el año cumplido, emoción y llorera porque el tiempo pasa muy rápido. De nuevo un cócktel hormonal de categoría 5.

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