Uno de “los dineros” mejor amortizados del último año y medio es…

Este es el modelo que nos acompaña desde hace más de un año





El cojín maternal.

He de decir que lo conseguí más bien tarde. Cuando el embarazado llevaba tiempo sin dejarme dormir bien. Yo suelo dormir boca abajo día sí, y día también, así que cuando la barrigola me lo impidió comencé a dormir fatal. Pero dicen que dios aprieta pero no ahoga así que un día viendo una pelitonta voy y veo a nada más y nada menos que a Jenifer López duermiendo tranquilamente  en su pelitonta embarazada de gemelo, tenía entre las piernas una almohada creada por los mismos dioses. No tenía ni idea de lo que era pero sabía que me solucionaría mi problema de dormir mal.

Después de indagar por la red descubrí que aquella almohada gigante en forma de gusano era un cojín maternal. ¿¿Lo mejor de todo?? que los vendían, no tendría que autofabricármelo con el consiguiente peligro para la intergridad física y mental de mis allegados.

Mi querida madre fue la que finalmente me regaló el cojín por mi cumple. Desde ese día dormí como una bendida (dentro de lo que cabe). Un mes y poco me duró la circustancia porque entonces y felizmente, di a luz o más bien parí.

Después de decir adiós a  mi barriguita preciosa, la almohada de mamá  pasó a convertirse en almohada extra para dar de mamar. Apoyaba el codo, el brazo y todo lo que hiciera falta y me resultaba muy cómodo (aunque también he de decir que para esto me valía cualquier cojín). Y mejor aún, cuando ya pensaba que no lo iba a utilizar más porque se estaba convirtiendo en un trasto gigantesco dormitando en el sofá (ya que había dominado la técnica de amamantar) llegó el momento de que mi cogín maternal se convirtiera en: la barrera protectora que todo lo puede.


La barrera protectora que todo lo puede es nada más y nada menos que el cojín maternal estiradito y bien colocado entre la cama de matrimonio y la cuna gigantesca del príncipe. La tenemos puesta sin una barrera pegada a nuestra cama y como la cuna quedaba un pelín más baja que la cama de matrimonio pues el cojín maternal por tercera vez reciclado, queda perfecto. Parece que esa es su función ideal.


La imagen gráfica de tal invento prometo adjuntarla en otra entrega, cuando hable de mis noches largas o largas noches. como se prefiera 😉

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