Sí, por fin la Navidad llegó a nuestra casa con todo su esplendor. Digo con todo su esplendor porque en realidad la navidad había llegado a casita hacía unos días, pero el árbol que pusimos estaba tan chuchurrido ya, que nos aventuramos en la compra de un nuevo ejemplar.

Para nuestro principito esta va a ser una navidad muy especial, ya que  en la del año pasado él todavía era un bebé de apenas un mes al que sólo le interesaba una cosa en el mundo (la teta de su madre). Este año hay más mundo más allá de aquel horizonte calentito y siempre a punto. Por eso nos animamos del todo y compramos un arbolito grandegrande que nos tiene a todos fascinados. Hasta la perra se queda medio maravillada cuando pasa olisqueando cerca de él.
Arbolito a vista de bebé gateador


A mí me encanta La Navidad. Hubo unos años atrás que realmente me daba igual que fuera 15 de agosto o 25 de diciembre. Se echaba de menos a mucha gente en casa pero… a medida que fueron llegando nuevos miembros a la familia la ilusión se ha ido renovando. Y este año de ilusión vamos sobrados. Así que vamos a disfrutarlo a tope que pasa eso estamos en este mundo. para pasarlo bien.



Un comentario

  1. Esooo! qué lindo! la verdad es que hasta yo me he vuelto a ilusionar con algunas cosas de esta época desde que la chiqui llegó a mi vida!

    Disfruten mucho su nuevo árbol 🙂

    Besitos y cariños para el príncipe!!!

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