Desde que me pasó he querido contar mi parto pero con esto me ha pasado como con muchas otras cosas. Digo mañana lo hago, mañana lo hago… y el mañana se alarga casi eternamente. Los días pasan demasiado deprisa y me he plantado sin saber ni como en los 365 días después de parir ¡un año!


De hoy no puede pasar así que aquí va nuestra historia. Espero que a alguna futura mami la anime, la ayude, la emocione tanto, como me emociona a mí.



Nacimiento de Mateo. 23 de Noviembre de 2010

MI hijo decidió adelantarse 13 días. Salía de cuentas el 6 de diciembre pero en la madrugada del martes 23 sentí como un pequeño dolor de regla y al ir al baño noté algo gelatinoso en la braguita. Pensé que era el tapón mucoso que comenzaba a descender y me dije:”dentro de unos días seguro que me pongo de parto”… pero no, más bien lo contrario. 

El malestar continuaba pero como era tan suave no pensé que fuera un dolor de parto, o previo a él. Además era un dolor muy irregular y corto así que me fui a la cama. Me levanté de nuevo, y en el baño solté un poco de líquido, sólo  unas gotitas así que tampoco pensé que fuera nada relacionado con la bolsa. Era una madre primeriza a tope que había leído todos los libros y todos los enlaces de Internet y de repente me di cuenta que lo que me pasaba así tan “suavecito” no estaba en ningún libro. Nada… me voy a la cama de nuevo y le digo a mi pareja que me encuentro un poco rara. Me duermo.  Me despierto  y sigue el dolorcillo en los riñones tipo regla, voy al baño y veo más tapón y más líquido. Me doy cuenta que las cosas no iban a tardar tanto como en un principio pensaba pero como quería apurar hasta el máximo mi estancia en casa me doy una buena ducha súper caliente que me alivia el dolorcito (a lo largo de la mañana me doy tres en casa). A las once decidimos irnos al HUC (Hospital Universitario de Canarias) porque sigo soltando líquido transparente cada vez que me viene un dolor, que siguen siendo suaves y muy espaciados. Me saco mis últimas fotos desnuda con la barriga, me visto, nos preparamos, no desayuno porque no tengo nada de hambre y nos vamos. 

Llego al HUC con los pantalones todos mojados porque en el trayecto que no llega a 20 minutos rompo aguas como pensé que me pasaría en un principio. Aquí  me pasan a paritorio me atienden muy amablemente. Me preguntan si me duele y les digo que un poco pero que no sé muy bien porque no me duele delante sino los riñones. Me miran y para mi sorpresa me dice la matrona que tengo el cuello del útero borrado!!!!, que me quedo ingresada pero que si el parto no progresa me lo tienen que provocar porque la bolsa se rompió hace horas. Les explico que no tengo plan de parto pero que quiero un parto lo más respetado posible y que voy  a intentar parir sin epidural. Me dan el ok a todo siempre pendientes de una buena progresión. Me pasan a la sala de dilatación y ya me empieza a doler un pelín más, me dicen que si quiero caminar y les digo que claro que yo quiero moverme. Pasillo para arriba, pasillo para abajo. Llega mi pareja que estaba aparcando y me mandan a una nueva sala que es el paritorio (el paritorio Nº3), me presentan a la matrona que me va a atender hasta el final y me quedo allí. Aquí comienza lo mejor. La matrona me pone música clásica, baja las luces me da una pelota de pilates, una toalla para ducharme y de deja allí tranquilamente (en un hospital público!!!!!!!!). Yo y mi cuerpo trabajando, cada x tiempo pasa y me pregunta como estoy les digo que bien y me deja. Me doy dos duchas enormes, ven que el nene está bien, sigo en mi pelota de pilates moviendo la cadera en círculos y estoy un rato de pie. Empiezo a notar el dolor más fuerte y me quiero acostar (yo, que siempre dije que pariría de pie) y ahí empieza la parte dura de la dilatación. Me duele más de lo que pensaba, mucho más y le digo a la matrona que me vea para ver como estoy de dilatada (en un tacto anterior tenía 4 cm): la matrona me dice que no, que para que va a estar haciendo tactos inútiles, que después si no he dilatado bastante no me va a gustar – PURA SABIDURÍA – sigo con mis dolores apoyada por mi pareja abanico en mano y la matrona que sabe en todo momento que necesito. Cuando los dolores aumentan más me mira y me dice que estoy de 7cm, ahí ya le digo que me pongan la epidural que me duele mucho ( me pongo pesada con el tema) y me dice que no: tu quieres sentir nacer a tu hijo, si te pongo la epidural no vas a sentir nada, vas a parir y te vas a quedar igual que antes de venir. Aunque creas que estás fatal no estás llevando muy bien. 

La escucho y creo que está loca , en ese momento solo quiero que el dolor termine. Ven que ando un poco empantanada y me recomiendan darme otra ducha. Yo creo que no puedo caminar porque me duele bastantebastantebastante. Entre mi pareja y la matrona me llevan a la ducha y allí el dolor vuelve a remitir de una manera alucinante. Bendita agua caliente que dios inventó. Estoy en el agua la verdad que tanto tiempo como puedo. Me relajo de nuevo y cojo fuerzas. De nuevo entre mi pareja y mi matrona vamos al paritario. Me acuesto, me sigue doliendo. La verdad es que era un dolor indescriptible, distinto a cualquiera que hubiera sentido antes. Sigo con mis contracciones hasta que de repente siento una contracción completamente diferente, en eso la matrona me pregunta si quiero empujar y le digo que síííííííííííííííííí. No sé que pasó pero fue de repente: tenía unas ganas de empujar increíbles. 
Pero no sé si voy a saber empujar porque en las clases de preparación al parto no llegué a esa parte. (A POSTERIOR CREO QUE ES UNA DE LAS FRASES MÁS ESTÚPIDAS QUE HE DICHO EN MI VIDA)
– Tranquila que empujar saben todas las mujeres.

Y como se dice en mi tierra: burro cargado encuentra camino. Supe empujar ¡vaya que si supe!. Lo más gracioso es que al principio empujaba con pudor en plan: no quiero perder del todo la compostura. Al tercer empujón pudoroso me di cuenta de que así iba a tardar 15 días en dar luz. Me decido a empujar entonces con todas mis fuerzas y si me hago caquis pues… me hago caquis. 
Contracción: empujo como una campeona y le digo a la matrona:
– Creo que me voy a hacer caca
– No te preocupes mujer

Con cada contracción empujaba con todas mis fuerzas, y más, y más. La sensación de hacerme caqui encima es continua pero me doy cuenta de que no me voy a hacer caca porque A) Ya me la habría hecho y B) En casa antes de salir hice todo y más 😉 Así que sigo empujando con cada contracción. Madre mía como alivia el pujo. Soy completamente consciente de como la cabecita de mi hijo va bajando. La noto perfectamente pero también noto como sube un poquito cada vez que termina la contracción. Entonces le digo a la matrona que por favor lo mantenga de alguna manera para que la cabecita no suba y sea más rápido (¿?)
-¿Cómo voy a mantener la cabecita del bebé? Él tiene que bajar y subir un poquito para que la musculatura ceda bien. 
Aceptamos la repuesta por válida y vuelve una contracción, y otra y otra. Sinceramente pensaba que iba a ser en tres empujones pero empujé un rato más. De repente noto como la cabeza está saliendo, cada vez noto la cabeza más y más abajo y la matrona (mi ángel de la guarda ese día) me dice que el bebé va a coronar. 
– ¿Qué voy a sentir? (sabía perfectamente lo que iba a sentir. Lo había leído mil y una veces pero quería que me lo dijera. O más bien quería que me dijera: tranquila nena no te va a doler en absoluto)
– Vas a sentir que te arde. 
-Noooooooooooooooooooooooooo.

Viene la temida contracción y empiezo a empujar (hay que alivio madre) y noto como la cabeza se va colocando en todo el borde de los labios. Me quema pero me duele menos de lo que imaginaba, mucho menos. Bien, Bien, bien. Me quedo ahí y sé que en la próxima contracción sale la cabeza (emoción, nervios, fuerza, todo a la vez y más). Me concentro respiro y me atiendo a mí sola. Llega la contracción y empujo y noto como la cabeza va saliendo poco a poco (por este momento vale mil y una veces que no me pusiera la epidural). Empujo a tope y sale toda la cabeza y noto como la presión en la vagina disminuye brutalmente. Sé entonces que tengo la cabeza por fuera y el cuellito del niño también. Me animan, se emocionan, me concentro, respiro, descanso y vuelve la contracción. Empujo y como un pescadito resbaloso sale mi pequeño al mundo. La matrona me dice que lo coja pero lo veo tan pequeño y “mal colocado boca abajo” que le digo que no sé, que es demasiado pequeño y le puedo hacer daño. Le digo al papá que lo coja y me lo dé. Lo hace. Me felicitan. No escucho a nadie. Sólo miro entre mis piernas a mi cachorro. El papá me lo pone encima y empiezo a llorar. Está calentito, llora y se calma encima de mí. Lo beso, lo abrazo. Veo su cabecita en forma de huevo. Me preocupo. Me dicen que es normal. Veo sus dedito, sus manos, lo guapo que es , lo pequeñito, lo moreno ¡está gris! 
– Es normal

Lloro más. No me lo creo. Ya terminó. Tengo una euforia infinita y una fuerza descomunal. Si en ese momento me dicen que haga el Camino de Santiago yo voy y vuelvo. No creo lo que acabo de hacer. Mi hijo está en el mundo. Ha nacido. Ya lo parí. Son las 19:16 horas. Casi siete horas antes yo entraba en el hospital.
Esta foto se la mandamos a la abuela y a la tía… que no tenían idea de nada. ¡menuda sorpresa les dimos!





A los ocho minutos sale la placenta y yo ni me entero. No hay desgarro y no hay puntos. Yo sigo eufórica con mi niño al pecho. Cogió bien la teta desde el primer momento en que me lo pusieron (una enfermera le ayudó y ahí se quedó. Enganchadito). Él me mira con los ojos bien abiertos y yo alucino en colores. El papá me felicita pero yo sigo alucinando. Alucino. Alucino y alucino. No puedo dejar de mirarlo y llorar. Es lo más grande perfecto y maravilloso que han visto mis ojos. Es mi hijo.

De verdad que quiero decir que ese día me atendieron más que bien en el Hospital universitario de Canarias. Yo había llevado mi embarazo todo por privado pero finalmente me decidí a dar a luz con la sanidad pública. Cada día me acuerdo de la matrona que me ayudó a traer al mundo a mi niño. Fue encantadora, respetuosa y sabia. Estaba en una esquinita de la camilla sentada viendo como evolucionaban las cosas. Intervino lo justo y todavía no sé cómo se anticipaba a todos mis deseos y necesidades. Me animó cuando ya pensaba que no podía, cuando estaba agotada y harta de dilatar. Cada día le agradezco que no me pusiera la epidural tal y como yo quería en un principio, a pesar de que me pusiera pesada. La escuché y confié en ella. Sé que empujé rápido gracias a que notaba en todo momento todos mis músculos y a pesar de que se me hizo largo para ser primeriza parir en siete horas está muy bien. Vamos que no me puedo quejar.

Recuerdo también el hambre voraz que tenía después ¡Madre mía menuda manera de comer la mía en la sala de lactancia y recuperación! También recuerdo el papel del papá: sólo pueden apoyar porque la verdad es que no podía ayudarme mucho más.  Lo que hacía él en este caso era cogerme la pierna cuando estaba acostada de lado, cogerme la pierna y masajearla porque en pleno expulsivo a mí me da un tirón de cuidado. me dolía más eso que todo lo demás 😉

Parí acostada y de lado. Tal y como mi cuerpo me pedía. Tuve un parto tan bonito que cada vez que me acuerdo, me roba una sonrisa silenciosa.

Gracias, gracias y mil veces gracias al gran equipo del paritorio del HUC.

12 comentarios

  1. Gracias My Baby. Estos días lo he tenido muy cerquita y a pasar de que pasa el tiempo, son cuatro años ya, cuando lo recuerdo parece que fue ayer.

    Un saludo 😉

  2. He leído tus dos partos, el de la niña y el del niño, ¡qué respetuosos son ese hospital! ¡Bravo por ellos, y bravo por ti!

    A ver qué tal me va a mí dentro de 2 ó 3 semanas como mucho…

    1. Monstrua has dado en la clave. Una madre puede tener una disposición muy buena para el parto y su trabajo pero si en el sitio en el que va a parir no la escuchan y apoyan y se reciclan… poco puede hacer la parturienta.

      Espero que tengas un parto súper queda casi, casi nada para verle la carita 😉

      Besos y buen parir 😉

  3. Qué maravilla de parto! y qué recuerdos más bonitos me ha traído. Lo de acabar y pensar que podías hacer el camino de santiago ida y vuelta ¡lo firmo! yo en cuanto acabé le dije a la matrona ¿ya? ¡otra vez! tal era la fuerza que sentía en ese momento ¡Gracias por compartirlo!
    Acabo de descubrir tu blog y me quedo por aquí ¡Me encanta como escribes!

    1. Hola Ara, muchas gracias por pasarte por aquí y por el piropazo que me has dado.
      Yo la verdad es que a veces cierro los ojos, me concentro e intento revivir aquellas sensaciones. Es lo más grande que me ha pasado en la vida. Me alegro mucho de que te transportara a tu parto y tus sensaciones!!!! eso me encanta 😉

  4. Hola!¡Qué parto más bonito! Y encima sin epidural, ni episiotomía, ¡Campeona!

    Yo también soy una mami chicharrera, y creo que nos conocemos, por mi hermana Cristina…
    Besotes
    Mar

  5. Muchas gracias chicas.

    Trax muchas gracias por leerme dentro de nada nos das un notición 🙂

    Frikimami a veces las cosas no salen como una desea pero siempre podemos volver a intentarlo ;). Además ver a tu niño cada día compensa cualquier sufrimiento post cesárea

  6. Hola Vero, guapa. Muchas gracias por leer el momentazo de mi vida 😉 La verdad es que ha sido un día muy emotivo. Ahora mi nene duerme en brazos de su papi y yo la mar defeliz.

    Un beso enorme desde Tenerife.

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