Es sencillo, barato e… indispensable.

Sin él no podría vivir. Sin él sería casi imposible salir a la calle y mantener la compostura. Sin él mi vida es oscura. Muy, muy oscura y tirando a violácea.

Señoras y señores un chisme indispensable a estar alturas de mi vida es el socorrido corrector de ojeras

Tan necesario en casa como los pañales


El príncipe se despierta de noche. Varias veces. Yo por la mañana tengo cara de perrito pequinés. Con dos surcos espantosos bajo mis ojos. Dos surcos que gritan ¡¡¡¡¡¡queremos dormir más!!!!!!!!!

Mi dependencia con el corrector de ojeras se ha acentuado más estos últimos días ya que a las ojeras típicas de mi maternidad se han sumado las ojeras típicas de tener un niño que no duerme tres horas seguidas desde que está malito y las ojeras típicas que me salen a mí cuando me pongo malita. La consecuencia real es que tengo ojeras al cubo. De Record Guiness vaya…

Así que un chisme que me facilita la vida y hace que baje a la calle con cara más o menos humanizada es: el corrector de ojeras. 


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