La teta y los dientes. Así de sencillo es este título: dos sustantivos unidos por una conjunción copulativa. Así de sencillo y a veces… así de complicado.
Desde que comencé a dar de mamar  sabía que quería hacerlo durante bastante tiempo, pero siempre rondaba por mi cabeza de qué manera reaccionaría cuando los lindos dientes salieran de las encías de mi pequeño príncipe. El tiempo pasó y mi bebé recién nacido sin darme cuenta, se convirtió en un hermoso bebé de casi ¡¡¡9 meses!!! ¿Cuándo sucedió todo esto que yo no me enteré?
Ahora el principito tiene cuatro bellos y pluscuanperfectos dientes que le adornan la boca. Cuatro ferocidades que buscan morder lo que sea. Bueno lo que sea no, muerden cualquier cosa que se les pase por delante menos… MIS PEZONES. El nene tiene una rabia en la boca que no le deja tranquilo pero queridas mamás que dan de mamar y andan un poco preocupadillas por la futura salida de los dientes: la intuición e instinto de los bebés es fabulosa y son muy, muy listos. En este caso no muerden la mano que les da de comer.

No voy a negar que me he llevado algún que otro mordisquito. Pero ese pellisco que realmente me ha hecho ver las estrellas no ha sido munca mientras ha estado mamando. Cuando mama, mama y punto. La “dulce” mordidilla ha sido cuando termina de comer y se ha puesto a jugar con el pezón. Ahí alguna vez (no más de 10) ha apretado las encías y ¡AHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! Me ha dolido.

Entonces respiro hondo, me seco el sudor frío que recorre mi frente, le quito el pecho y le digo que no, que eso no se hace. El vuelve a coger la teta y mama o juguetea pero… sin morder. No ha hecho falta entonces a estas alturas ni manual de instrucciones, ni dejar de dar de mamar.
O mi hijo es muy inteligente, o he tenido mucha suerte (que no creo porque hay muchas mamis que dan de mamar a niños con dientes) o los niños saben lo que hacen, reconocen el pecho y su función. Me quedo con esto último, aunque también con lo primero claro, que mi niño es muy listo jijijijijiji 😉

Así que a seguir con la lactancia materna sin grietas, ni mordidas ni ná de ná. Digo esto porque cuando estaba embarazada de toooooooooooodo lo que me dijeron parecía que dar de mamar iba a ser un suplicio y está siendo justamente, todo lo contrario. Después de un primer mes agotador el resto a sido coser y cantar.

A ver si con la salida de los demás dientes me va igual de bien.

2 comentarios

  1. Sí, la verdad es que son más listos que el hambre porque la teta no me la muerde pero me puede morder el brazo tranquilamente. Como bien dices, saben lo que muerde.

    Besitos

  2. Hola Babieca,
    ;-D a mi también me daba un poco de miedo que se cumplieran las profecías y me arrancara el pezón con los dientes (hay gente que no se corta a la hora de pronosticar maldades!) Desde los 7 meses tiene 4 dientecillos y solo me ha rozado (que no mordido)una vez con los dientes… ¡anda que no son listos ;-)!
    Abrazos seguidores!

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