Otro chisme que me facilita la vida enormemente es tachán tachán… ¡el portabebés!.

Mientras más lo miro más bonito me parece

Soy amante de los carritos de bebé, me encantan, me parecen preciosos y esos capacitos por la calle llaman mi atención porque me parecen divinos de la muerte. Además siempre me ha gustado el carrito de bebé clásico. Durante el embarazo di bastante la lata para tener uno hasta que por fin entré en razón y acepté que era innecesario realizar ese gasto teniendo un carrito de bebé heredado del primo del príncipe la mar de chulo y nuevecito.


Como digo siempre me han gustado los carros pero… señoras y señores son un verdadero rollo. Ocupan mucho espacio en el maletero, plegarlo y desplegarlo es un trabajo de ingeniería digno de un premio Nobel, son pesados y ocupan un montón por la acera. Yo la verdad es que no veía la hora de que el príncipe se sentara y poder pasarnos a la sillita de paseo tipo paraguas. Bendito cambio para mi maletero, mi espalda, mis nervios, mis sudores y mi vida entera.

Ahora el príncipe va en un carrete como este.



Pero como bien se señala en el título de esta entrada. El portabebé es un chisme que a mí me ha facilitado la vida. He de decir que tengo dos. Un fular elástico y una mochila.

Aquí el principe no tenía todavía un mes y se quedaba dormidito nada más ponerlo en el portabebé



El fular elástico lo compró el papi del príncipe cuando el nene tenía menos de dos semanas. La primera vez que lo puse en él SUDÉ de nervios, de angustia y de desesperación. Menuda perreta más mala que cogío. Yo pensaba que se me partía a cada paso y  que se me iba a caer. Lo saqué al segundo y medio y juré que nunca más lo metería en ese chisme… Eso que antes había visto todos los videos en you tube  sobre cómo poner al nene en el fular (que estaba informada y entrenada, vamos). Al día siguiente no sé porqué lo volví a intentar y se quedó dormido cual angelito. Mi teoría es que yo estaba tan nerviosa metiendo al bebé el primer día en el fular que el príncipe cogió un miedo de espanto al verme así pero a día de hoy he de decir que el fular lo he utilizado un montón y para los bebés que nacen en temporada fresquita es estupendo y comodísimo: tienes al niño contigo todo el rato y encima ¡las dos manos libres! IMPRESIONANTE. Ellos van la mar de cómodos y para los bebés recién nacidos a mí me parece ideal.

Aquí disfruta con papi de un rayito de sol en invierno… dormido por supuesto. El papi podía besarlo tantas veces como quería. Que lujo el portear


Este modelo es de edición limitada ¡Anda que chula!

El segundo portabebé lo compré cuando el principe tenía unos tres meses. Lo compré porque el fular elástico es muy cómodo pero a la hora de poner es un poco engorroso si te lo tienes que anudar en la calle. Me compré entonces una mochila Manduca por Internet y costó si no recuerdo mal, unos 130€. Es una mochila alemana que es realmente fantástica. La he usado un montonazo (la he lavado y está como nueva) y tanto para el papá como para mí en momento de ponerla no es nada complicado. Se pone como una mochila normal (aunque tiene varias posiciones). Bueno para honrar a la verdad tengo que decir que yo se la tengo que poner al papá del príncipe pero vamos que es muy, muy fácil. Me la pongo en un plis plas en cualquier momento.

Paseando al príncipe por la Plaza Mayor de Madrid. Aquí tenía 4 meses. Que calorcito que nos dábamos



Si poner el portabebé cuando se ha adquirido un poquito de práctica es lo más sencillo del mundo, elegir el portabebé es realmente complicado. Hay multitud de modelos en el mercado pero no todos respetan la fisiología del niño. Las principales marcas que encontramos en cualquier tienda de bebés no son precisamente las mejores para la comodidad y desarrollo de los niños. Para ver las características que tiene que tener un buen portabebé yo me leí Internet de arriba a abajo y me ayudó mucho muchísimo la página de red canguro: todo bien explicadito para papis y mamis recién estrenados.

Pues lo dicho si algún papá o mamá está pensando si animarse o no con el porteo la mamá del príncipe lo recomiendo por mil motivos y más pero para resumir me quedo con dos palabras: comodidad y cariño.



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