Nuestro príncipe nos ha dado otro sustillo.

La verdad es que no ha sido nada pero si no llega a ser por un muñequito que tenía encima en ese momento hubiera sido algo más escandaloso seguro.  Hablamos de una quemadura de café.

Si en la entrada anterior decía que no nos podemos despirtar ni un nanosegundo. Ahora que digo que directamente no le podemos quitar la vista de encima al principito en ningún momento, de ningún momento, de ningún momento.  

Hechos

Todo sucedió en un bar. El papá del principe se pide un café con hielo. Le ponen la tacita del café y antes de que le de tiempo al papi de apartarla del alcance del pequeñajo éste ya se había adelantado y golpea la taza.

La madre que grita.

El príncipe que se asusta y llora.

La madre que cree que el chiquitín se ha quemado.

El padre que cree lo mismo.

El nene que llora.

Quemadura de café. Lo que ha pasado realmente

La madre se da cuenta de que milagrosamente sólo le han llegado unas gotitas de café, que amablemente un señor sentado al lado de la barra se las limpia y refresca con el hielo del ya mencionado y maldito café con hielo.

El padre que se da cuenta que chorretea café por su pierna pero nos damos cuenta de que es muy poquito café.  

¿Y dónde ha caído el café?

Nos preguntamos todos (madre, padre, señor sentado al lado en la barra y camarera).

El café ha caído prácticamente íntegro en un muñeco que llebaba el príncipe en la mano. Ha absorbido todo el café y valientemente ha preferido chamuscarse él  a que lo hiciera su dueño. Desde ese momento el muñequito, que todavía no tenía nombre conocido,  ha pasado a llamartse Salvador y es que el muñequito en cuestión nos ha librado de tener un buen susto.  

quemadura de café

¿Conocen a algún otro muñeco Salvador o el nuestro es una especie en peligro de extinción?

¡Síguenos en las redes!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.