Me encantan. Me parecen lo más bonito del mundo. Lo más gracioso. Lo más perfecto. Lo más, de lo más, de lo más.

Los piececillos de mi nene tan regordetes y pluscuanperfectos me tienen completamente rechiflada. Enamorada hasta la saciedad. Y es que si antes los pies de los niños me parecían una ricura ahora los de mi niño me dan ganas de morderlos.

Más o menos lo hago porque los devoro… a besos. Cada vez que tengo la oportunidad los besuqueo y me quedo tan a gusto, casi casi que extasiada. Él a su vez parece la mar de contento y cada vez que me adivina las intenciones se echa a reir y no hay quien pare esas lindas carcajadas, porque mi príncipe además de tener los pies bonitos tiene unas cosquillas más grandes que la Vía lactea.
Por supuesto que ahora en verano aprovecho y el nene tiene los pies todo el día al aire. Le he quitado los calcetines que usaba en invierno y ahora esté en el lugar que est, puedo admirar esa perfección en la que terminan sus lindas piernas.
Además yo me he tomado muy al pie de la letra las recomendaciones del fisioterapeuta de la familia. Afirma que el uso de zapatitos en el bebé no es bueno porque no permite al nene desarrollar los pies libremente, los encorseta por decirlo de una manera entendible para todos. Así que mi chiqui hasta día de hoy no ha utilizado zapatitos. Sólo le puse una zapatillas en plan bromita en navidades.
Lo que no me gusta nada de nada es la manera en la que le crecen las uñas a los niños. Lo hacen tipo “aguililla”, bueno así le crecen al mío. Esto supone que tengo que estar muy pendiente de cuándo cortarle las uñitas porque si me despisto un poco, le empiezan a crecer curvadas y tengo miedo de que se pueda clavar una puntita e infectársele.
Agradecemos a la tía del príncipe el comprarnos, antes de que el peque naciera, estas súper tijeritas a prueba de madres inexpertas

Eso sí, para cortarle las uñas tengo unas tijeritas que me sacan de cualquier apuro porque son la mar de seguras. Tienen la punta redondeada y sólo cortan la uña. De todas maneras aprovecho para acicalarle los pies y las manos cuando está dormido porque el príncipe se mueve más que el rabo de una lagartija.

¿Les gustan los pies de los niños? 
¿Tienen algún truquito para cortarle las uñitas?

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