Estos últimos días nuestro castillo anda un poco, bueno seamos sinceros, bastante-bastante revolucionado. La cuestión es que el primo del príncipe ha venido a pasar unos días a casa y claro la fiesta dura 24 horas al día.
En el castillo todo es una fiesta

Su primo favorito tiene 7 años y le adora. Adora cada uno de los pasos que da. Es verlo y ponerse a reír y admirar como su querido primo se mueve con soltura por el espacio que él ahora quiere comenzar a descubrir. Si el primo salta, él se ríe. Si el prime corre, el se desternilla… así todo el día. En fin, todos la mar de felices.
El primo y el primo

El año pasado el primito también vino a pasar unos días a casa (lo hizo varias veces a lo largo del largo verano) y pensábamos en cómo sería este año, cuando el príncipe saliera de su letargo barriguero.

Pues está siendo genial, el primo favorito me ayuda una barbaridad. Siempre ha sido un niño muy bueno pero es que este año es un sol grande y reluciente. El año pasado yo me dormía a cada paso y me sentía cansada…él tenía que tirar de mí. Este año me ayuda un montón con el príncipe: se bañan juntos, duermen juntos, lo entretiene para que yo pueda hacer mil y una cosas pendientes. Es fabuloso.
Ahora mientras escribo está haciendo la cena con el padre del príncipe… un lujo tener la cena calentina en un plis-plas.

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