¿Por qué le tengo miedo al supermercado?

Si hay una cosa en este mundo que detesto hacer esa es la compra. Ir al supermercado me parece algo aburridísimo, aburrido nivel leer las páginas amarillas. ¿entienden el nivelado del que hablo verdad?

Ir a comprar yo sola es un horror pero… hacer la compra yo sóla con mis dos hijos ya no es complicado es darme taquicardias y querer desaparecer del planeta tierra.

Cuando iba yo sola con el principito era un mano a mano. Medíamos nuestras fuerzas y la compra era un trabajo que tenía hasta sus puntos divertidos.

Ahora…

Ahora mis hijos se saben mayoría en esa circunstancia tan usual y es llegar al súper y cada uno tirar para el lugar que mejor les venga. ¿A qué niño prefieres buscar primero? ¿En qué pasillo te vas a meter? ¿A cuál dejas a su libre albedrío durante por lo menos un minuto? Demasiadas dudas para sólo haber puesto un pie en el súper.

Luego está la otra cuestión, que los niños deciden estar a tu vera. Ellos quieren estar contigo y eso es genial porque teóricamente te “ayudan” a hacer la compra y blablabla  pero… realmente no saben en qué sitio quieren estar:

  • Caminando a tu lado
  • Dentro del carro
  • En la sillita que trae el carro
  • En todos los sitios a la vez
  • En ninguno
  • En el sitio que ocupa su hermano/a, sea cual sea el sitio y no importa que él o ella lo hayan desechado antes.

Todas estas dudas existenciales de tus querubines te hacen cambiarlos de posición unas cuantas veces en cada pasillo y esto finalmente acaba con tu paciencia. Esto siempre pasa.

Es que yo voy al súper y sé que mis hijos la van a liar. En mayor o menor medida, a la vez o por separado. Sea cómo sea la lían. Y no es que la líen en el supermercado gritando o haciendo locuras es que me lían a mi, que es mucho peor.

Puedo ir con una lista de la compra detallada cual prospecto de medicamento pero eso da igual. No tengo tiempo de leerla porque si me despisto un momento puede pasar cualquier cosa. Así que llego a casa con cinco kilos de plátanos, tres de sal y unas galletas filipinas que no tengo ni idea de quién las ha metido en la cesta. En esta compra absurda y sin sentido, carente de cualquier atisbo de practicidad, siempre faltará lo más importante: Me olvidaré de los pañales, siempre. Aunque no tenga la reserva pañalera  y La pequebella posiblemente haya ido sin pañal al súper. Me olvidaré de los pañales  y tendré que volver al supermercado pero antes tendré que cambiar a la niña que se ha hecho pis en el coche de vuelta a casa.

¿A ustedes les gusta hacer la compra con los niños o les parece igual de estrasante que a mi?

 

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2 Comment

  1. Para mí también su estrés. Corren para todos los lados, todo lo tocan, hablan sin parar, meten cosas en el carro sin mi permiso y me sacan otras imprescindibles. Buuuuf!!!

    temo las vacaciones de verano XS

    1. Babieca says: Responder

      Dácil es que ir con dos es un rollazo padre. Luego vas con uno sólo y lo tienes todo dominado. Otra cosa que temo horrores es ir a IKEA. Es morir.

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