135 centímetros vs colecho

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Tenemos una cama de matrimonio de 135 centímetros, un poco más de un  metro vaya. La compramos El Pare y yo cuando éramos dos locos enamorados y sin niños que dormían apretujados. Nos sobraba un metro de cama a los dos. Nunca habíamos escuchado la palabra colecho. ¿colequéeee?

135 cm = caca

Ahora no. Ahora somos cuatro miembros en la familia.

Para mi defensa he de decir que por mucho amor que nos tengamos yo hubiera comprado la cama más grande que me permitiera el bolsillo. El amor sí ocupa lugar. Y el amor con niños ocupa mucho espacio. Mas que 135 cm.

Imagínense la estampa: Se sube el telón y se observa a dos adultos en dicha cama de matrimonio. El primer acto se desarrolla con normalidad y el matrimonio duerme tranquilamente, puede que hasta sobre algo de espacio. En el segundo acto aparece una niña de dos años que no levanta un palmo del suelo. La niña pide teta y ágilmente se encarama a la cama. La niña no se sabe cómo, pasa a ocupar un metro de cama. Así si más. Al final del segundo acto hay una niña durmiendo plácidamente y dos adultos que se huelen uno a otro la sobaca mora. Todo esto con erotismo cero, of course.

El colecho hace crecer misteriosamente a los niños por la noche. Da igual el tamaño y la edad que tengan durante el día. A la hora de colechar su tamaño se multiplica por tres como mímimo. Lo he comprobado empíricamente. Lo juro.

La trama toma un cariz inesperado cuando la madre en un acto de independencia monumental se va del aposento haciendo mutis por el foro. El tercer acto comienza con esta huída desesperada en busca de espacio y después de probar que tal queda su culo en la camita de La Pequebella desiste. Observa en medio de la penumbra un cuerpecillo delgado, es El Principito que duerme a sus anchas en una cama de noventa. 90 cm para un cuerpo tan chico. La madre se hace espacio en esa cama y pide clemencia al cielo para que este extraño juego de la silla  nocturno quede en paz…

Cada una de mis noches es el final eterno de un capítulo de Benny Hill. Yo con la teta por fuera saltando de cama en cama buscando 50 cm libres en los que reposar. En Benny Hill se les veía a todos divertidos pero en mi caso parece la guerra de los zombies.

Ahora vivo atada a un maravilloso viscolástico de 135 cm. Un estrechísimo último modelo del descanso horizontal que me hace soñar con  tener una cama de dos por dos metros. Una cama contundente para familias contundentes.

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4 pensamientos en “135 centímetros vs colecho

  1. Jajaja, que bueno! Nosotros tb somos cuatro, y dormimos todos juntos. Nada de paseos a medida noche, directamente nos acostamos juntos, y así nos evitamos los movimientos nocturnos.
    Nosotros teníamos una cama de 1,50,y prediciendo que eso iba a pasar, pusimos los armarios en otra habitación y así la nuestra la hemos llenado de camas. A un lado de la nuestra una cama de 90, y al otro lado la cuna sin el lateral tb pegada a la cama…
    Aún así, hay veces que amanecemos apuchurraros! Los niños se expanden, confirmo!

    1. Hay que envidia lo de poder amontonar camas. ¡¡¡¡Esa es una solución genial!!!!! Esta mañana ¿sabes cuántas personas amacecieron en una cama de 90? ¡tres! Con eso lo digo todo…

  2. Jajaja como he reído!! Pensaba que habías venido a mi casa uno noche cualquiera!! Si te consuela aquí somos también cuatro en una cama de 180×2 y los pitufos se expanden igual hasta tirar al sr padre y hacer huirá la sra madre a la mini cama de 110 del ikea!! Socorrocooooo!!!

    1. Filsanddraps ¡¡¡¡qué me dices!!!!! Esa era mi única esperanza. Te juro que al leer que tienes una cama de 180cm. me ha caído una baba envidiosilla. NO he podido evitarlo…
      Entonces entiendo que todos los niños se expanden por la noche. Menudos súper poderes más raros que tienen algunos 😉
      ¡Saludos!

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