Los “shoes”

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El otro día en esta entrada hablaba de cómo mis taconazos habían pasado a mejor vida…

O no…

La pequebella bien plataforma

Yo no me pongo el taconazo, ni el taconcito marisol pero en mi casa hay bendito taconeo todo el día. Repito: todo el día. Molt fort…

Aqui más con zapatito de salón.


Me tiene harta, frita, aburrida, desconcertada… me trae loca el amor eterno de la pequebella por los zapatos. A todas horas y todo el día. Se pone, se quita, se vuelve a poner, así está en un bucle interminable. Luego acaba descalza. Mientras más frío sea el suelo más feliz es estando con los pies desnudos.


El otro día tuve que comprarle estos zapatos porque literalmente se enamoró de ellos. Se los puso en la tienda y no se los quería quitar. Se los puso directamente en la tienda y yo que soy una madre lista ya sentía el drama.

Se los va a poner dos meses seguidos, lo sé.
Ya me hago a la idea.

Y el drama llegó. A la hora del baño no había manera de que la criatura comprendiera que con los zapatos no se bañaba nadie en esa casa. 

Intercedió gracias a la súper promesa que le hice  de que se los volvería a poner en cuanto tuviera el pijama. Tuve que espera a que se durmiera para poder quitarlos luego. 

¿Cuántos años dura esto?
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3 pensamientos en “Los “shoes”

    1. Hola Marta! Gracias por pasarte por aquí. la verdad es que etapa de los zapatos le ha dado muy fuerte. le viene de familia porque su tía tiene zapatos para montar una zapatería tamaño industrial.

      ¡Saludos!

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