Mi relación con el tiempo libre

diy

Hay una canción de Victor Manuel que dice así “A dónde irán los besos que guardamos, que no damos..”

A mi a dónde se han ido los besos que no he dado la verdad es que me la pimpla, a mi lo que realmente me tiene con la mosca detrás de la oreja es a qué lugar del universo se ha marchado el tiempo libre que no he utilizado. Porque ahora lo necesito. Lo necesito mucho.

Me explico:

Hace apenas cinco años yo entraba a trabajar a las ocho y salía normalmente a las cuatro o cinco de la tarde. Después tenía toooodo el resto del día para mí, para mí solita. Tenía tiempo en pareja, tiempo en amigas y tiempo para mí. Había en aquella época tiempo para dar y repartir.


¿Qué coño hacía yo con esa cantidad ingente de tiempo libre? 


He ahí el kit de la cuestión porque por mucho que pienso, y por mucho que intento recordar, no logro averiguar que carajo hacía yo con esas por lo menos, 5 horas de tiempo de asueto diario. Que se dice pronto señores ¡¡5 horas!!!

La máquina de coser se la pedí a los reyes cuando tenía a un recién nacido en brazos, claro como tenía taaaaanto tiempo libre entonces… Ya sabemos todos que una madre primeriza está para regalar las horas del día.

El martillo y la grapadora industrial para tapizar los compré cuando estaba recién parida  de la Pequebella. Claaaaaaro porque ahí ya el tiempo libre me salía por los agujeros de los oídos. Con mi puerperio y dos niños de menos de tres años pegados a mi cuerpo estaba que lo petaba en eso de tirarnos a la bartola.


Ahora con dos niños en este mundo resulta que de cualquier cosa encuentro yo un hobby.

¿Manualidades? Ríete tú de lo que me obligaban a bordar las monjas. Las labores que antes me hacía mi abuela para poder aprobar la “asignatura” de labores me las hago yo en una madrugada.

Pero ¿por qué no me dio por tejer amiraguris o como se llamen cuando yo estaba tan tranquila con un trabajo y nada más?

Yo creo que como mi trabajo era creativo pues ya está, con eso ya me ganaba el día. Ahora esa creatividad me hierve en la cabeza, en las manos y hasta en la columna vertebral. Ya no trabajo en mi antigua ocupación y no por no trabajar ocho horas, cinco días a la semana, tengo más tiempo libre ¡Que va!

Yo casi no tengo tiempo ni para depilarme las cejas pero si encuentro un hueco en vez de depilarme corro para la máquina de coser, o para mi rincón de tuneos muebleriles o para cualquier lugar que huela a pegamento, tenga unas tijeras y un DIY en potencia.

Que alguien me lo explique.

¡No te olvides de dejar tu comentario!

2 Comment

  1. Cuánta razón!!!
    Suscribo todas las palabras!!

  2. Kiwa Kawaii si es que nos gusta el riesgo porque toda la vida sin ponerle asunto y ahora me va la vida en aprender crochet.

    Sin comentarios 😉

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