La niña que no comía

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Los segundos hijos son distintos porque nosotras no somos las mismas madres.

La pequebella ha estado pachuchilla. Le han salido seis dientes a la vez de los cuales cuatro eran muelas. Este conglomerado de dientes no venía solo: pilló un buen resfriado y tuvo fiebre por reacción a la vacuna triple virica. ¿Algo más?

Sí, y no. Me explico

La pequebella dejó de comer, completamente. No comía nada que no fuera el pecho. Así se sencillo. No duró ni un día ni dos. Estuvo así por lo menos dos semanas. Yo le ofrecía distintas comidas y a todo daba la misma respuesta: la boquita cerrada a cal y canto.

Sólo quería teta, a todas horas y en todos los lugares. Teta para comer, tetar para dormir, teta para calmarse… Dos semanas intensas. Por no decir realmente duras.

Yo sinceramente lo dejé fluir. Vi que la niña estaba bastante impertinente pero jugaba y se movía con total normalidad. Con esto quiero decir que no noté en ningún momento debilidad o enfermedad (quitando los días del resfriado). Jugaba, se reía y hacía todo como lo hace siempre. Excepto comer alimentos sólidos. Nada de nada.

Así estábamos todo el día.
Y menos mal que si no esta niña vivía del aire.

Lo dejé fluir pero de ver en cuando me venían a la memoria los terrores de los perceptibles no alcanzados y las tablas de lo que supuestamente debe de comer un niño de un año. Me venían a la mente he intentaba respirar lento y profundo.


Es fácil decirlo, pero no tanto pasarlo. Con el primero me curtí bastante y basta con ver la parte de alimentación complementaria del blog para hacerse una idea de lo divertido que era que el niño “no quisiera comer”. Al principito eso de comer al principio no le entusiasmó mucho. Ahora es un niño que come muy bien. Además come él solito y muy variado pero antes de llegar a este punto tuve que aprender a que cada niño come lo que necesita y no lo que a veces los adultos queremos que coma. Comer, comer y comer. El eterno dilema de esta sociedad que nos ha tocado vivir.

¿La pequebella no quiere comer otra cosa que no sea teta? pues vamos a dejarla a ver que pasa. Y pasó el tiempo y de repente quiere volver a comer. Menudo platazo de macarrones que se ha comido hoy  la muchacha.

Esta vez me he ahorrado las horas intentando que abra la boca y que coma algo, me he ahorrado el perseguirla por toda la casa con la carne en el tenedor. Me he ahorrado perder los nervios y preocuparme porque no come. Me he ahorrado todo eso porque la experiencia es un grado y un primer hijo te enseña más cosas de las que yo he aprendido en la universidad.



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2 pensamientos en “La niña que no comía

  1. joooo… eso es lo que me hubiera querido ahorrar yo tambien con la mayor. Me pasará lo mismo que a ti esta vez si la bebe me lo repite. Jeje. De todo se aprende. Me alegro de que vuelva a comer, porque de todos modos sufrimos. Un besazo

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