Un estrellitas más en el cielo. La Avioneta vuela muy alto.

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Una vez en este blog hablé me la perrita de nuestra familia: Avioneta.
 
Ella vivía con nosotros pero al mudarnos en mayo del año pasado se fue a vivir con mi madre. En mi nueva casa no dejaban tener perros.
 
Avioneta era (sí ERA) una perra única. La recogí de la calle una noche que estaba de fiesta en el verano de 2001. Por aquel entonces yo vivía con mi primer novio. Ya yo me iba para casa así que la cogimos asustadita en el portal en el que dormía y me la llevé. Al día siguiente la llevamos al veterinario y según él tenía aproximadamente seis meses. Cuando la recogimos  tenía la regla y siempre pensé que la habían abandonado por eso.
 
Pegamos carteles por si acaso alguien la estaba buscando y con alegría nos quedamos cuando nadie la reclamó. Ya era oficialmente nuestra.
 
Al par de días se puso muy malita, de nuevo al veterinario, y luego a otro mejor. Nos decían que en la calle pudo haber comido algo envenenado o cualquier cosa tóxica.  Se recuperó finalmente.
 
Luego pasaron un par de años y el novio y yo nos dijimos adiós. La perra, of couse, se quedó conmigo.  Llegó entonces el momento de castrarla porque yo volvía a casa de mi madre y teníamos dos perros machos. Lo pasó muy mal la noche de la operación la pobrecita. Estaba muy incómoda pero luego estaba perfecta.
 
Los años pasaron y ella siempre conmigo en casa de mi madre. Luego conocí al padre de los churumebles. Vivíamos en una zona de costa y dejaban tener animales. En esa casa Avioneta disfrutó como nunca. Paseos por la playa, largas caminatas por una zona rocosa detrás de casa… lo disfrutó sin duda.
 
Nos volvimos a mudar a una casa con huerto. Aquí también lo disfrutó mucho. Se la pasaba en la tierra buscando lagartijas y demás bicho. Como buena perra ratonera que era estaba siempre alerta. Era un show verla desde la terraza. Luego entraba en casa agotada de “cazar” tanto.
 
No había mejor juguete que
el comedero de la perra
Me quedé embarazada y con ella me iba a dar los paseos para estar en forma. Siempre iba tirando de la correa la muy pesada. Llegó El Principito y con ella éramos cuatro. Nuestra pequeña familia de cuatro. El peque comenzó a gatear y ella siempre estaba por ahí, él la buscaba, le tiraba de la cola, le tiraba los juguetes y nunca jamás se le reveló. Tuvo mucha paciencia. Cada vez que veía a mi hijo revolcarse en la “hamburguesa” de la perra, así llamábamos a su camita, se me erizaban los pelos. Él era feliz. Le lamía toda la cara, yo me moría y él era refeliz. Tengo videos sobre eso. Un día los volveré a ver. Cuando pase el tiempo.
Con “La Hamburguesa” se iban de mudanza
 
 
El año pasado nos volvimos a mudar (parecemos nómadas) esta vez a una casa que no dejan tener perros. Avioneta volvió a casa de mi madre. Yo pensaba volver a mudarnos algún día a una casa terrera y con huerta para que mis niños disfrutaran de su perra.
 
Se dejaba hacer de todo.
Con un globo de helio estaba esta vez
 
 
Pero hace dos meses le dio un cáncer y se llevó al animalito en una semana.
 
Yo me he enterado hoy. Justamente en este tiempo no he ido a casa de mi madre. La suelo ver por las tardes en su tienda y allí están un rato los niños, nosotras hablamos, le “robo” alguna cosa y me llevo a la prole. Además andaba preocupada con otra cosa y mi madre lo sabía.
 
Ella no me decía nada. Se comió todo ese sufrimiento sola. El 1 de julio le puso por última vez la correa para llevarla al veterinario  para que la durmieran.  Este último año había vivido con ella y yo con lo dos niños pues la había abandonado un poco. Sabía que estaba bien cuidada y como no la podía tener en casa esperaba que apareciera de nuevo la oportunidad de tenerla con nosotros. Demasiado tarde.
 
Entre una cosa y otra salió una conversación y esa conversación llevó a esta otra en la que mi madre me dijo “Avioneta es una estrella más en el cielo”.
 
Los que tengan mascotas sabrán lo que sigue… Me calmé un poco cuando vino el principito todo asustado el pobre. Le dije que me había hecho pupa en la rodilla. Maldita pupa interminable. 
 
Llorando le dije que por qué no me había dicho nada, que por qué no me había dejado despedirme de ella, que por qué no me había dejado ir con ella al veterinario.
 
Me dijo que era mejor recordarla como la recordaba yo. Sana y juguetona. Yo sabía que yo no habría podido acompañarla al veterinario para decirle adiós. No tengo esos cojones.  Para esas cosas soy bastante, bastante floja.
 
Avioneta se fue. Y yo todavía no me lo creo.
 
Fue una perra espectacular. Una mil leches con una suerte siempre infinita. Era blanca y negra como una vaca y con un rabo largo y enroscado tan graciosa. La pequeña avionetita era súper cariñosa y hacía “escalextrix” (se ponía a correr por la casa haciendo el mismo circuito. Así daba 10 o 20 vueltas) ella era un auténtico show. Fue una perra viajera ya que vivió en Tenerife, el Mallorca, en Toledo, en Valencia y en El Hierro. Le encantaba comer celulosa y e teníamos que tener cuidado porque devoraba los pañuelos de papel y si estaban llenos de mocos ya eran un manjar. Estaba loca de remate y tenía la barriguita llena de lunares, parecía un dálmata.  Cuando vivía con mi madre dormía conmigo en la cama y era una friolera, por las mañanas amanecía a los pies de la cama debajo de mil mantas. No sé como no se asfixiaba. El mamón que robó mi ordenador se llevó mil fotos de ella.
 
Era preciosa.
 
Adios mi querida avioneta. Ahora mi hija empieza a gatear como el principito ¿te acuerdas?
 
13 años. Y millones de historias juntas. Te quiero mucho.
 
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6 pensamientos en “Un estrellitas más en el cielo. La Avioneta vuela muy alto.

  1. 🙁 Lo siento mucho. Aquí estoy llorando yo también por ella, por su recuerdo, porque sea recordada siempre con cariño.

    En un mes es el segundo aniversario de haber perdido a mi perra, y ya estoy con el corazón lento y pesado.

    Son tan especiales, son tan importantes en nuestra vida…

    un abrazo

  2. Lo siento muchísimo, el día que mi Bluff falte va a ser un palo enorme para toda la familia. Tus familia ha sido afortunada de haber crecido con ella y ella ha tenido la mejor vida que se puede tener con todo el amor del mundo. Un abrazo enorme.

  3. Te leo con lágrimas en los ojos. En unas semanas nos mudaremos y nuestra fiel compañera durante 7 años se irá con mis padres. Se que va a estar super bien, pero me da mucha pena no tenerla a mis pies al despertar, o recibir su cariño al llegar a casa. Te entiendo perfectamente. Un beso

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