De percentiles y otras fobias (ya curadas) ;)

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Qué fue primero la teta o el cachete?

Don Cachete y Doña Teta han hecho desde el principio
muy buenas migas

Por primera vez en la vida, y esta es mi segunda oportunidad, tengo un bebé rollizo. No rollizo tipo percentil 90. No, de eso no hablamos. Nos situamos en un percentil 50 que para nuestro caso es toda una novedad.

Mi principito andaba, e imagino que andará, fuera (por debajo) de esas maléficas curvas llamadas percentiles. Ahora su hermana parece que quiere ser más políticamente correcta y se sitúa, como digo, en un percentil 50.

Yo no soy la madre que era hace dos años cuando me atosigaban, desde el ámbito sanitario, con el peso del principito día sí y día también. Acabé rindiéndome a la evidencia: mi hijo estaba sano como una manzana pero no entraba en esas absurdas estadísticas. Pasaron a darme igual.

Lo mismo que ahora.

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4 Comment

  1. Miriam no ha entrado en las estadisticas ni antes de nacer, ya entonces tenia que escuchar cosas como: “comes bien?” “dios mio, esta niña viene muy pequeña!”
    Ahora, ya nacida sigue estando por debajo de lo “normal” a los 3 meses el pediatra me aconsejo que dejaramos la teta porque la bebe era pequeña y.. demajos al pediatra jiji
    Aun asi me ha costado mas de un llanto y mucho tiempo asumir que mi bebe es asi.. “pequeñita” y que eso no es equivalente a no estar sana.

    1. Claro que es difícil… porque te pintan que si no está dentro de esas curvas pues algo pasa. De verdad que ahora veo fotos del principito con meses que ya estaba justito en los percentiles y alucino porque está súper regordete. No sé que querían que criara yo… Un beso para tu gorda bella, la niña con la foto más linda de todo el twitter 😉

  2. Jajaja.. pero por lo que leo en España se toman más serio los percentiles, porque aquí los médicos lo hacen casi como parte de la rutina, pero nunca le dan mucha importancia, por lo menos no los que ven a Mími, que son varios.

    Son sanos, y felices! eso es más importante.

    Besitos

    1. A mí depende del día que tuviera no tanto la pediatra, que le daba bastante más igual sino la enfermera. Se ponía nerviosica cuando veía como la curvatura del chiqui hacía lo que le daba la gana. Luego lo veía risueño y feliz, sonrosado y bello y se le pasaba un poco. Claro está que también me decia que menos teta y más fruta para engordarlo… Y yo pensaba en mis amigas a dieta que sólo comían fruta para no engordar. En fin!!

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