Así fue el parto de mi niña.

Al final de mi embarazo pille una mega bronquitis que me tuvo en cama y me impidió acudir a mis clases de yoga y preparto. Caminé poco y estuve bastante pasiva porque lo único que hacia era toser. Tenía pánico a ponerme de parto en ese plan y acabé recuperándome justo a tiempo.

Yo seguía con mi tos y cada vez que tosía parecía que la niña iba a salirse disparada pero la cosa pintaba tranquila porque de resto no sentía nada de nada.

Unos días antes de parir, no recuerdo si siete o diez días más o menos, comenzaron unos dolorcillos. Siempre por la noche. Se me ponía la tripa dura, dolía y luego relax. Eran prómodos (que no recuerdo haber tenido en el primer parto). Así que cada noche tenia la misma película. Yo me acostaba cuando comenzaba a doler y le decía a la peque que todavía no, que mamita tenía que recuperarse.

Llegó el 30 de diciembre. Un día precioso. Aprovechamos todos y nos fuimos a caminar a la playa. Con mi biquini aspiré la brisa del mar, jugué con el principito y tomé esos rayos de sol de invierno que no queman y se agradecen. Me llené de energía…

Esa noche sobre las doce volvieron los dolorcillos. A la cama me fui para que se calmaran. Esta vez eran más fuertes. pero no como una contracción de las que yo recordaba. Yo iba y venía del baño para ver si soltaba el tapón o si se rompía la bolsa. Para ver si pasaba “algo”. Mientras tanto pensaba que si a partir de ese día los prómodos iban a ser así.. yo dejaba de jugar.

Sobre las dos de la mañana le digo al papi que me traiga la pelota porque cuando viene el dolorcillo no puedo estar acostada. Nunca habían durado tanto pero seguían sin ser dolores fuertes. Ni tapón, ni bolsa rota ni nada como en el primer parto así que no sabía muy bien si estaba o no estaba desencadenandose todo.

Sobre las cuatro de la mañana vienen a buscar al principito porque a mi me seguía doliendo y pensaba que quizá sí me fuera a poner de parto. O no???? Y si de repente tenía que correr al hospital??? Mejor que el tío se lleve al niño y yo me quedo más tranquila en mi pelota sentada y moviendo las caderas. Todo esto en el baño, casi sin espacio, pero me apetecía estar ahí. Alguna ducha también me di.

– Qué hacemos??- pregunta el papi.
Pues no sé- contesto yo – no he soltado el tapón y no me he enterado que rompiera la bolsa… A no ser que se rompiera en un de las duchas que me he dado…

Estaba un poco dubitativa porque nada estaba siendo como en el primer parto y yo esperaba que fuera  de la misma manera. Ya que los dolorcillos seguían y que habían venido a buscar al príncipe decidimos ir al hospital para ver que nos dicen. En el coche me dieron dos nuevas contracciones pero todo tranquilo. Llegamos al hospital y la matrona me hace un registro. Lo hace largo porque se ven contracciones pero irregulares y no de las buenas. Yo miro al papi y le digo que tengo más “miedo” que la primera vez porque ya sé a lo que vengo y conozco el dolor al que me tengo que enfrentar. Vuelve la matrona y el registro sigue sin ser claro así que me hace un tacto y resulta que estoy de seis centímetros!!!!!! Y yo sin enterarme!!!!! Me quedo alucinada porque la verdad es que los dolores no eran para nada “los dolores” y tenía medio camino recorrido. Le pregunto a la matrona si la bolsa está rota y me comenta que no, que la bolsa esta intacta, tal y como ponía en el plan de parto que le entregué a la llegada dejamos la bolsa tal cual y nos fuimos al paritorio. 
En el paritorio estamos tranquilos, me vienen las contracciones y las siento más cortas y menos intensas. A las ocho pasa una de las cosas que no quería que pasara: llega el cambio de turno y la matrona no se puede quedar, de pronto el paritorio se llena de gente (cuatro personas) que entran, no se presentan, me ponen nerviosa y me sacan del lugar traquilo y lejano en el que estaba haciendo mi trabajo. Miro al papi y le digo que así no, que así no puedo y que si va a ser así a partir de ahora me pongan la epidural porque estoy completamente descolocada y desconcentrada.
Súper papi dice que en nuestro plan de parto habíamos aclarado que queríamos tranquilidad e intimidad y que no queremos idas y venidas de personal… al final se quedan con nosotros una matrona y una residente. La matrona al principio me da mucha desconfianza y decido pedir una ducha para relajarme. Nos acompaña la residente, que es una gallega-asturiana encantadora que ha hecho un curso con blandine Calais. Me habla suave y bajito, me masajea la espalda, me dice que expire soltando un enorme aaaaaaaaa. Con ella vuelvo a mi lugar lejano y tranquilo para parir.
Volvemos al paritorio y pido que bajen las luces, nos quedamos en penumbra y vuelvo a escuchar el CD de música celta que hemos traido de casa, el que escuchaba cada noche cuando daba de mamar al principito. Ahora estoy  como de ocho centímetros. La matrona está más amable y tiene otra actitud aunque yo ya me aferré a la residente. Me acuesto en la camilla y a dejarme llevar. De repente digo que ya no puedo estar acostada que me quiero sentar. Acabo completamente sentaba en la camilla que no sé cómo se ha convertido en una enorme y confortable silla. Pregunto por la bolsa. Sigue igual.
Poco a poco me entran ganitas de empujar. Comienzo los pujos, muy suavemente porque siento que va todo como a cámara lenta. Pido que me pongan la barra alta que me pusieron en el primer parto para sujetarme en ella y empujar. Sentada en la camila  y con los brazos en alto agarrando la barra voy emujando, en algunas contracciones me doy el lujo de esperar porque no me resulta tan molesto como para ir deprisa. No me lo puedo ni creer. Me duele, pero es un dolor más corto y muchisimo más suave. Pregunto cuanto falta y me dicen que nada, que ya está casi aquí. La matrona residente me dice que si lo quiero ver que es muy bonito y difícil de ver un parto así, le digo que sí y trae entonces un espejo y lo que veo me deja alucinada: está saliendo primero la bolsa blanca y brillante. Mi niña sigue en su bolsita, resguardada y tranquila. Que felicidad.
Un par de contracciones más y empujo esta vez con fuerza, vuelvo  preguntar por la niña y la matrona me dice que le toque la cabecita, que detrás de la bolsa está ella. Cuando voy a tocar siento como mi dedo entra en la bolsa, noto el agua caliente y la cabeza blandita.
-la he roto- digo aún con el dedo dentro dela bolsa
– No te preocupes, la niña está casi fuera- me dice la matrona.
Saco el dedo despacito de la bolsa y noto como el agua caliente me moja entonces. Dos empujones y siento como corona. Me vuelve a soprender como la primera vez porque no me resulta tan doloroso como imagino. Otro empujón y ya está la cabeza fuera. Un instante después sale por completo.
Me la pone el papi encima porque me parece de cristal, la veo, la huelo, la miro y la remiro y estoy tan en shock de lo rápido que ha sido todo al final que pregunto si no tengo que empujar más ¿ya terminé? ¿ya terminé? ¿Ya no tengo que empujar? Las hormonas me tienen realmente en otro planeta. Todo esto con la niña encima mientras la abrazo y la beso y escucho mi CD irlandés. Estoy a millones de kilómetros de distancia.
Después de esto teta, placenta, frío, hambre y poco más. Las dos matronas me felicitan por el parto tan bonito que hemos tenido. A la matrona residente la veo contenta por haber podido trabajar en un parto así. Yo no estoy en el planeta tierra todavía.
En menos de tres horas parí a la princesa. Con contracciones menos dolorosas y más cortas. Con pujos suaves. Con un relax que no pensé que conseguiría. En este parto quería dejarme llevar y lo logré. No quería pelear contra el dolor como hice en muchas contracciones con el principito. El dolor venía y se iba. Yo descansaba entre contracción y contracción y preguntaba cuando iba a venir el dolor fuerte. Me contestaban entonces las matronas que el trabajo estaba terminando ya y que poco más quedaba por hacer, que en un par de empujones terminaba todo. Y así fue: un parto rápido pero a la vez vivido como algo lento, suave y a distancia. Sin sensación real de tiempo trascurrido. Como si yo estuviera entre nubes.
Me prepare físicamente menos que en el primer embarazo  pero sí que me preparé internamente. Las clases de yoga a las que pude acudir me ayudaron muchísimo, leer “el bebé es un mamífero” también. Fui más conciente de todo, del proceso, de la experiencia en sí. Y logré dejarme llevar, pasar de todo y marcharme lejos a parir a mi niña. Allí, entre las nubes y en penumbra, escuchando en la lejanía, mi música irlandesa.
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10 Comment

  1. Vale voy por la mitad y ya lloro como magdalena..
    Ay ay.. qué bonito! qué soñado! mil felicidades, qué gran trabajo! no te has quedado con las ganas, me alega infinito.
    Espero que la pequeña esté ya perfecta de sus malestares y que el Príncipe esté aceptando todo bien.

    Un abrazo graaaaaaaande!

    1. Fíjate que poder disfrutar más del parto es una cosa que quería hacer y me alegra tanto haberlo logrado :)))) La chiqui bien, dormida, y yo en vez de aprovechar y dormir estoy posteando…

  2. Ohhhh es fantástico! Así tendría que ser siempre. Me alegro tanto por vosotras que me lo pido, claro. Tan emocionante, tan conectado, tan vinculado, tan plácido… Muchísimas felicidades!!
    Un beso infinito

    1. Hay Silvia que poquito te queda!!!! espero que lo redisfrutes y sea todo como una balsa de aceite ;))) Que ganas!!!

  3. ¡Qué bonito! Un parto maravilloso, gracias por contarlo. Espero que estés mejor y más descansada. Un abrazo.

  4. Que parto tan.. vivido. Trasmite tanta paz, tanta tranquilidad y tanta ternura que a una casi le entran ganas de repetir experiencia ya! 😉 me emocionaste muchisimo.
    Felicidades per ese parto tan maravilloso!!

  5. Qué bien!!! El mío fue muy rápido, pero también tuve la sensación de que no dolía tanto como esperaba.

    No os perdáis, voy a necesitar vuestra colaboración para un post sobre el verdadero dolor del parto.

    Un abrazo grande y gracias por visitar mi blog y dejarme descubrirte!

  6. Gracias a todas !!!!

    Ileana la idea del post me parece maravillosa 😉

    Saludos a todas

  7. Pero ¿por qué no conocía yo tu blog amiga? ¿Cómo no había yo leido estas preciosidades sobre mis sobrinitos?

    1. Amiga me has pillado 😉

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