Día plof, PLOF, ¡PLOF!

Hay días que se hacen más cuesta arriba. Hay días en los que parece que no hay calorías en el cuerpo para aguantar las 24 horas. Hay días que se convierten en eternos, en los que la cabeza bombotea mientras un pequeño príncipe quiere comerse el mundo. Comerse el mundo porque… comerse el plato de comida definitivamente NO.

En esas ando. En que mi niño no quiere comer. Pero no quiere comer es literalmente: no quiere comer CONMIGO. Si dejo al príncipe en casa de su tía para que pase el día come como un bendito de todo: la papilla, el potaje, las compotas… se lo come todo y la mar de contento. Si soy yo la que sostiene la cuchara comienzas los lloros, los movimientos esquivos con la cabeza y toda clase de artimañas para que la cuchara no acabe en su boca.

¿Quién se preocupa, se enfada, se pone de mal humor, se frustra y mil cosas más? Mamá.

Conmigo el príncipe no quiere comer con la cuchara, se niega, le doy cinco, ¡ocho! cucharaditas y se acabó… comienza una lucha que se hace eterna para que se alimente. Y mira que soy tranquilota con prácticamente todo, flexible, muy abierta en mi maternidad. pero con esto todo se me hace oscuro, me lleno de dudas y acabo angustiada con la cuchara en la mano, de mal humor y cagándome en el potaje que me parió.

Porque yo, si mi niño fuera rechoncho pues estaría traquila pero… tengo un niño al límite del percentil, y el aliento de su pediatra en mi nuca. Ahora me da igual eso de que yo soy delgada, su padre también y el resto de nuestra familia lo mismo. Me enfada horrores que mi hijo no quiera comer conmigo y sí, la comida es la misma. No es que yo sea pésima cocinera y mi niño el pobre un sufrido de mi alimentación. Es tan sencillo como que yo hago la compota natural y conmigo no la quiere y a mi tía le abre la boca tan contento.

Si viviéramos cerca, yo (y mi tía) encantada de darle al principito para que coma con ella todos los días y así me engorda y todos tan contentos pero… vivimos a 40 kilómetros así que esa no es una solución muy factible.

¿Y saben lo que hace mi pequeño príncipe a los cinco minutos que desisto de darle el potaje o la papilla? viene con una sonrisa de oreja a oreja para desbrocharme la camisa o subirme la camiseta buscando TETA. Claro está, que se la doy.

Definitamente hoy estoy enfadada de la muerte con mis tetas y mi lactancia. Estoy enfadada hasta con mis pezones. Esto de que el chiqui me quiera complicar las cosas me tiene de los nervios 🙁
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4 Comment

  1. No soy ninguna entendida, pero me da que tu niño es muy listo y te tiene calada. Tu tia no tiene teta y tu si. Sabe que a ella no importa llorarla porque no habrá teta, asi que come sin rechistar. Pero como prefiere teta a potito, cuando estas tu, pues al ataquerrrr!! Digo yo, vaya. Igual alguna me dice que me meta una zapatilla en la boca. ¿Qué hacer? Ni flores. La supernany te diria que sin teta hasta que se acabe el potito, pero no se yo…
    Animo!!

  2. Ay mami yo estoy igual… y al igual que tu leí a Carlos Gonzalez (creo haber visto) y sé que no debemos preocuparnos, que no son tontos y todo eso, pero es difícil.. esta aquí es que ahora apenas la siento en su silla llora por pan tostado o galletas de arroz, y se lo doy para que se entretenga mientras le suplico que se tome por lo menos 5 cucharadas de sopa…

    Debe ser una etapa, como todo. Recuerda lo que decía en el libro de que al año el crecimiento disminuye un poco, y con ello el apetito. Y también que es normal que con los demás coman más, porque no sienten lo nerviosas que nos ponemos nosotras de que no coman..

    Ánimos, dale un tiempo, y no te preocupes que hambre no pasa, y tu sabes que nada le alimenta más que la lechita de mamá.

    Besito.

  3. La mía tenía berrinches con comida que no le gustaba y siempre prefería el pan. Pero sabíamos que ceder en eso iba a ser peor en el futuro. Y eso que también es de las del percentil bajo.
    Se come lo que hay en el plato o no se come, un niño no es tonto, si tiene hambre abre la boca, pero si sabe que puede conseguir otra cosa la pide.
    Ahora está bien panzona y además sabe que cuando no come se va derecho a la cama (siesta o noche) sin el librito leído por papá o mamá.

  4. hay chicas que semanita que he tenido ;)… la nueva entrada lo dice todo

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